Elije Otra Mordida para Ver

INDICE

Staff

Editorial

El Lado Oscuro de la Biblioteca - La encrucijada maldita del Atlántico - Pablo Demczuck

Del Sentimiento de lo Fantástico - Julio Cortazar Parte III (Final)

Charlas - Ricardo Piglia

Momentos Memorables de la Literatura - La Muerte de Héctor, de la Illíada - M. del Carmen Rodriguez

No se Amarguen - Charla con Ernesto Sábato

Grandes Personajes de la Literatura - Mobby Dick - Gustavo Skatecki

Poesía de Hoy - Liliana Ponce

Quien esté libre - Sábado de Gloria - Mario Benedetti

Selecciones - La Fogata y las Hormigas - Alejandro Solyenitzin

Historieta - Mordida Mágica

Poesía - Sensaciones - Maria Botazzi

 

STAFF

Directora
María del C. Rodriguez

Consejo Editor
Pablo Demczuk (El Ácido)
Gustavo Skatecki
Juan Martín Cabello

Secretarios de Redacción
Laura Falco
Alejandro Espinoza

Arte y Diagramación
Juan Martín Cabello

Ilustraciones
Laura Falco

Colaboradores
Soledad Reinaga

 

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EDITORIAL

El mundo cambia a cada segundo, los niños crecen y se convierten en hombres, los gobiernos se suceden, caen y resurgen,y otros, en este mundo cambiante... cambiamos; para no quedarnos en la metáfora de la primera mirada, para hacer la intentona de llegar un poco más lejos cada vez, quizás, para romper la maldita rutina.
Cambiamos, es cierto, pero manteniendo la escencia teórica que nos caracterizó desde la primera entrega. Siempre a la carga, esta vez con algunas cositas nuevas que esperamos sean de agrado para vuestros paladares.
Nuestros comensales podrán darle lectura a la última parte del dossier de Cortázar y revivir o bien, descubrir tres cuentitos de su humilde producción. También tenemos de invitado al Sr. Mario Benedetti en nuestra habitual columna "Quien esté Libre", "El Lado Oscuro de la Biblioteca" reincide con una pequeña pero sabrosa reseña sobre el Triángulo de las Bermudas y Moby Dick se hace majestuosamente presente en "Los Grandes Personajes".
Tenemos poesías y una nueva columna: "Momentos Memorables de la Literatura", con un fragmento de la Illíada, "La muerte de Héctor".
Para completar este plato, les ofrecemos la transcripción de la primera parte de la charla que ofreció Ricardo Piglia en la Facultad de Ciencias Sociales de Lomas de Zamora. En suma, todo nuestro esfuerzo, volcado en estas humildes hojas tan sólo para tentarlos, para intentar llevarlos a nuestro mundo, el mundo de lo posible, de lo absolutamente realizable.
Esperamos que puedan digerir bien esta entrega y que al terminar, se sientan un poquito mejor que cuando empezaron.
Atentos a cualquier reclamo, cualquier consulta, cualquier aporte, cualquier mordisco amigo, damos comienzo a este número que según la recomendación del chef, se digiere bien con whisky.
Bueno, entonces...
¡Salud!

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EL LADO OSCURO DE LA BIBLIOTECA

La encrucijada maldita del Atlántico

El triángulo de las Bermudas... o también el "Triángulo del Diablo", el "Limbo de los Desaparecidos", el "Mar de la Confusión", la "Zona del Crepúsculo", el "Puerto de los Navíos Desaparecidos": tantos y tantos nombres dados a la misma región situada en el océano Atlántico, a la altura de la costa sudeste de los Estados Unidos. Una región limitada al norte, por el archipiélago de las Bermudas, al oeste por la Florida meridional y al sur por Puerto rico.
¡El Triángulo de las Bermudas! Carrusel de errantes restos de naufragios, cementerio marino de infortunadas tripulaciones. Porque, allá abajo, los barcos se van para no regresar más; los aviones se hunden en el cielo azul y jamás vuelven a tocar tierra; los marinos y los aviadores desaparecen para siempre. El Triángulo se ha tragado en los últimos treinta años más de cien naves de los aires y de las olas, acabando con mil vidas humanas por lo menos. Y, cada vez, la misma ausencia de restos de naufragio, de vestigios, de supervivientes que pudieran por lo menos relatar las etapas de la tragedia.
El hombre del siglo XX, en el umbral del espacio, no se asombra ya de ver a congéneres suyos evolucionar sobre la luna. Envía sondas a Marte como hace cien años sacaba muestras de su propio suelo. De aquí a finales de siglo habrá, sin duda, establecido contacto con otros planetas del sistema solar. Y sin embargo, las tres quintas partes de la superficie del globo (las profundidades abisales de los océanos) seguirán siendo casi desconocidas para él. En el inventario de los misterios que nuestra era tecnológica no ha resuelto aún, el del Triángulo de las Bermudas ocupa un lugar privilegiado.

 

Libro: El misterioso Triángulo de las Bermudas
Editorial: Mexicana

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DEL SENTIMIENTO DE LO FANTASTICO

Selección por Pablo Demczuk

Julio Cortázar - Parte III

"...Cuando lo fantástico me visita (a veces soy yo el visitante y mis cuentos han ido naciendo de esa buena educación recíproca a lo largo de veinte años)... Me acuerdo de que siempre las grandes sorpresas nos esperan allí donde hayamos aprendido a no sorprendernos -por fin- de nada... "

LA OTRA FACETA DE JULIO

En los años sesenta, comprendimos que en el mundo se iban produciendo cambios que no coincidían con el futuro que habíamos soñado.
Entre tanto, Julio mostraba su otra faceta; el hombre ético, el escritor comprometido.
Como parte de ello, Cortázar presidió el Tribunal Rusell para investigar casos de tortura en el cono sur y en Centroamérica.
En 1971, Castro encarceló al poeta disidente Herberto Padilla y hubo un sisma entre los intelectuales, tanto de Europa como de América Latina.
Cortázar fue uno de los escritores que, a partir de los años sesenta, no rehuyó a ese compromiso político, pero nunca aceptó someter la Literatura exclusivamente a ese compromiso por entender que podía crearse una visión no sólo falsa, sino peligrosa. Para evitar que salieran perdiendo tanto la Literatura como la política consideraba que un escritor de ficciones no podía renunciar a la imaginación (era esencial) para dedicarse a dar un tratamiento literario únicamente a lo político y a lo social.
"No se puede sacrificar la Literatura o la política, ni trivializar la política en haras de un esteticismo literario."
Era de los que pensaban que la realidad exterior invade a codazos la conciencia, y vivió, como señaló Carlos Fuentes "un conflicto difícil de soslayar en nuestro tiempo: el afuera y el adentro de todas las realidades, incluyendo la política..."

CUENTOS DE LOS AÑOS FELICES

En 1938, bajo el seudónimo de Julio Denis, pública "Presencia", un conjunto de sonetos de concepción esteticista y en 1949 "Los Reyes", poema dramático sobre el Minotauro en el que asume "la defensa del monstruo" y ataca "cruelmente" a Teseo, el héroe clásico.
La apariencia exterior de ilustre escuela (Mariano Acosta, donde terminó el profesorado en Letras), en contradicción con los intentos de muchos profesores de crear avanzadas del fascismo entre los estudiantes, quedó reflejada en el cuento "La escuela de noche", en "Deshoras" (1982).
"Axolotl", incluido en "Final del Juego" (1964), no nació de un sueño o una pesadilla como por ejemplo "Casa Tomada", sino de la experiencia de la vida cotidiana. El relato contiene el recurso del desplazamiento de elementos de la realidad que coloca al lector "frente a una fisura a través de la cual percibimos otra realidad, otro orden de cosas". El mundo de los animales siempre atrajo a Cortázar y por eso le gustaban los zoológicos. Durante una visita al de París, vió el acuario de los Axolotl y se quedó media hora mirándolo fascinado. De pronto, sintió pánico y la certeza de que tenía que irse inmediatamente (lo que no sucede en el cuento). Jamás volvió al acuario del Jardín des Plantes porque tenía la impresión de que ese día "me escapé".
"La isla a mediodía", que publicó en "Todos los Fuegos el Fuego" (1966), fue en realidad la visión de una isla del Mar Egeo "como un tortuga de oro que flotaba" desde la ventanilla del avión en un vuelo de Teheran a París. En "El otro Cielo", el personaje se desplaza en el tiempo y el espacio: de Buenos Aires, alterada por la inminente segunda guerra mundial, a París, amenazada por la guerra Franco - Prusiana. Del pasaje Güemes a la Galería Vivienne.
En Diario para un Cuento (Deshoras), una intuición encontró forma literaria, se trata de un hecho que le aconteció siendo traductor. Sus alumnas (prostitutas), recibían cartas de marineros, llegadas desde horizontes muy lejanos, allí él, tuvo la intuición de ser testigo epistolar de un crimen.
Su madre ha dicho que en el cuento "Los Venenos", del volumen "Final del Juego", publicado por primera vez en México en 1956, Cortázar había hecho una descripción minuciosa del jardín de Banfield. "Cuando yo lo leo (aseguraba), es como si él volviera a jugar con la máquina, correteara entre el césped y las flores".

En el año 1960 publicó la novela "Los Premios" donde Cortázar decide jugar el papel de bufón, de una vez y para siempre, asumiendo todos los riesgos. De alguna manera ya lo había hecho antes en "El Perseguidor" y "Las Armas Secretas", donde se produce el fin de una etapa y el comienzo de otra, en la que predomina "el descubrimiento de mi prójimo, de mis semejantes...". Es en "El Perseguidor" donde se produce la ruptura respecto a sus anteriores trabajos: Ya no se situaba frente al relato fantástico sino ante un ser humano atormentado y al borde de la alienación. Es, además, uno de los relatos de "Las Armas Secretas" y un manifiesto estético sobre el jazz además de un emocionado homenaje a Charlie Parker. Julio Cortázar supone que si no hubiese escrito "El Perseguidor, habría sido incapaz de escribir "Rayuela". Para él, "El Perseguidor" es la pequeña "Rayuela", donde están contenidos todos los problemas que aparecen en la novela y tanto Johnny como Oliveira descubren "de golpe, que una fatalidad biológica" los ha hecho nacer y los ha metido en un mundo que no aceptan. Ellos son "dos individuos que cuestionan, que ponen en crísis, que niegan lo que la gran mayoría acepta por una especie de fatalidad histórica y social". Como prácticamente toda su obra, "Rayuela" partió de un hecho real: un día de verano, posiblemente en Buenos Aires, Cortazar vió desde su ventana a unos personajes que cuatro pisos más abajo, se las ingeniaban, tratando de pasarse un paquete de yerba y unos clavos. Luego agregó un capítulo muy erótico en el que continuaba la acción, pero comprendió que sería una especie de "cucharada de miel" a la que vendrían a pegarse otros capítulos. Para entonces, ya estaba definido el personaje de Horacio Oliveira, que si bien vivía esa historia en Buenos Aires tenía un pasado en París. Después fueron apareciendo los demás personajes: La Maga, los miembros del club La Serpiente, etc.
Aquellos dos capítulos eran el futuro, después se había vuelto al pasado y de golpe se encontraba en el presente "asimilé todo lo que tenía en esos años previos y cuando empecé a escribir todo lo que yo sentía -que era una novela- estaba ya instalado en el presente. Y moviendome en ese presente llegué de vuelta, después de muchisimos capítulos, el personaje volvió a Buenos Aires y enlacé con toda naturalidad con el capítulo de la yerba y los clavos..."
Cortázar acepta que aún siendo un libro que no dice una sola palabra de política, contiene una serie de elementos explosivos que hay que considerarlos como revolucionarios y que coincidía con un panorama de inquietud, de cuestionamiento y de rebelión que sentían los jóvenes latinoamericanos. Quizás la máxima revolución comenzó con el lenguaje "una tentativa para empezar de cero en materia de idioma", pero siempre el lenguaje refleja una época, y en el contexto de "Rayuela" están presentes los primeros años de la revolución cubana, la crísis de los misiles, la independencia de Argelia -que conmocionó a la sociedad francesa y sus intelectuales-, la muerte de Juan XXIII, el asesinato de Kennedy, el conflicto árabe-israelí y... Los Beatles.
A esta altura "Rayuela" se nos presenta como un texto que vuelve obligadamente cómplice al lector, mediante una materia que parece en gestación contínua, que rechaza el orden cerrado de la novela común y busca una apertura: corta de raíz toda construcción sistemática de caracteres y situaciones. Algunos antes, otros muchos después, aquellos jóvenes comprendimos que la literatura era otra cosa. Esgrimíamos a Cortázar como un hacha de guerra y el mundo de nuestros afectos literarios pasó a dividirse según fueran las respuestas a preguntas como ¿Te gusta Cortázar? ¿Has leído "Rayuela"? Y franqueábamos o no la entrada a nuestro particular club de cronopios.
Otra de sus novelas es "62/Modelo para Armar", donde todo gira alrededor del sueño de la ciudad que se va completando y que es como un puerto o un punto de reunión donde los personajes se encuentran contra todas las leyes humanas y divinas.
Por su parte, en la novela "El exámen" -que Cortázar tenía escrita en el año 1950, pero se mantuvo inédita hasta 1986- se encontraron elementos premonitorios de lo que ocurriría en Argentina en el año 1952-53 trás la muerte de Eva Perón. En la narración se percibe su hastío en una ciudad mistificada y supersticiosa, ganada por la demagogia y el fanatismo. En el prólogo que Cortázar había preparado, admite que nunca se sintió feliz de haber acertado esas quinielas necrófilas y edilicias.

LOS TEXTOS FILMADOS

La Adaptación de textos al cine ya es una tradición, que comenzó a principios de los años 60', y con Julio Cortázar fue casi simultaneamente con su fama internacional. El pionero fue Manuel Antín, en 1962, antes del boom, rodó "La Cifra Impar" -basada en el cuento "Cartas a mamá"- que protagonizaron María Rosa Gallo y Lautaro Murúa. A su opera prima le siguieron "Circe" (1964), con la actuación de Graciela Borges y Alberto Argibay, e "Iintimidad de los Parques" (1965), donde actuaron Francisco Rabal y Dora Baret. También, en ese año se conoció la atípica adaptación de "El Perseguidor", filmado por Osías Wilenski y protagonizado por un jóven Sergio Renan. Al año siguiente, un momento inolvidable: el italiano Michelangelo Antonioni se llevó la palma de oro del festival internacional de Cannes por el film "Blow Up", inspirada en el cuento "Las barbas del diablo.
Tristán Bauer prefirió el género documental y, hace tres años presentó "Cortázar", donde exploró la intimidad y la concepción política del escritor.
A principios de 1998 se conocerá la versión libre del cuento "Diario para un cuento", que actualmente filma en Buenos Aires la directora checa Jana Bukova y protagoniza el actor argentino Germán Palacios.

 

Página 12 - Julio de 1997

Terapias

Un cronopio se recibe de médico y abre un consultorio en la calle Santiago del Estero. Enseguida viene un enfermo y le cuenta cómo hay cosas que le duelen y cómo de noche no duerme y de día no come.
-Compre un gran ramo de rosas -dice el cronopio.
El enfermo se retira sorprendido, pero compra el ramo y se cura instantáneamente. Lleno de gratitud acude al cronopio, y además de pagarle le obsequia, fino testimonio, un hermoso ramo de rosas. Apenas se ha ido el cronopio cae enfermo, le duele por todos lados, de noche no duerme y de día no come.

 

Julio Cortázar - Historias de Cronopios y de Famas - Editorial Alfaguara

Flor y cronopio

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz.
La flor piensa: "Es como una flor."

 

Julio Cortázar - Historias de Cronopios y de Famas - Editorial Alfaguara

Instrucciones para dar cuerda al reloj

Allá en el fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Atelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus pequeños rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

 

Julio Cortázar - Historias de Cronopios y de Famas - Editorial Alfaguara

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CHARLAS

Ricardo Piglia y una Charla en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora durante el mes de mayo de 1996. Invitado Por la cátedra de Introducción a los Estudios Literarios.

(...)
Estoy preparando un trabajo so bre los problemas de la forma breve. Quizás esto puede servir para una introducción porque fundamentalmente lo que quiero decirles antes de empezar que para un escritor, por lo menos para mí, es difícil hablar de sus propios textos. No quiere decir que no voy a contestar a las preguntas que ustedes quieran hacerme pero podríamos decir que sobre los textos de uno, sobre los textos que uno ha escrito, sobre aquellos que paradójicamente menos puede decir un escritor porque justamente el hecho mismo de escribirlos es lo que termina por clausurar la posibilidad de decir algo más que lo que está dicho ahí. Un escritor tal vez no puede interpretar lo que ha escrito, es decir, no puede decir nada sobre el sentido de lo escrito pero si lo que puede contar es cómo ha construido ese libro, y esto supone un espacio muy amplio de discusión sobre la literatura, pero quizá tiene muy poco que decir sobre el sentido y la interpretación. Y yo a menudo tengo la sensación que quizás esa diferencia entre los problemas de la construcción de un libro y los problemas de la interpretación de un libro o los problemas de la construcción de un relato, cómo está hecho un libro, o preguntarse qué quiere decir un libro, qué es lo que entiendo, qué es lo que no entiendo, cuál es el sentido que tiene, si hay algún elemento que se me escapa y que a menudo aparece en la relación con la literatura, cuál es el secreto que tiene un libro, si es que tiene un secreto ahí por el cual uno ronda alrededor de la lectura tiene que ver con el hecho de que la interpretación esté siempre abierta y que los grandes textos sean aquellos que conservan ese secreto, que tiene una suerte de secreto que está ahí que parece irreductible, alrededor del cual uno se pasea, eso es lo que hace que ciertos textos se conviertan en textos clásicos, porque son textos capaces de soportar múltiples interpretaciones y son textos capaces de mantener pese a la sucesión, a menudo alucinante en el sentido de interminable de interpretaciones, siempre mantiene un resto incomprensible en el buen sentido, en el sentido en que el otro, la persona con la que uno tiene una relación en la vida también tiene siempre un núcleo desconocido, explica mucho la intensidad que tienen las relaciones entre las personas, en el único lugar donde la gente es absolutamente transparente, es en la novela. De los personajes de las novelas sabemos lo que piensan, lo que desean, lo que saben, lo que quieren hacer, los pensamientos más secretos, mientras las personas con las que tenemos relaciones, con las que mantenemos relaciones muy íntimas, siempre queda un resto desconocido, siempre hay algo que nunca vamos a conocer, de modo que me parece que la literatura repite ese tipo de relación o la experiencia. El libro siempre tiene como un núcleo alrededor del cual uno construye hipótesis, interpretaciones. Este camino de qué me quiere decir un libro, qué me dice, qué no me dice, todo ese tipo de circuito que se puede generar alrededor de esta cuestión como si fuera el libro fuera en cierto sentido un mapa de una vida posible de cada uno de nosotros, en última instancia uno puede decir también que uno lee literatura, entre otras cosas, porque en la vida no es posible hacer borradores de la propia experiencia, es decir que cuando uno vive y las cosas van sucediendo, no es que uno puede prepararse para enfrentar una situación y poder volver a vivirla de una manera distinta, mejor que como sucede en ciertas circunstancias. Me parece que la literatura funciona en muchos sentidos como una suerte de vida paralela, uno lee novelas porque es una manera de ejercitarse en la experiencia, en ese sentido, podría decirse que la literatura es un tipo de experiencia particular con formas de vida, alternativas que uno mismo vive. Podría decirse que estas diferencias entre qué quiere decir un libro, cómo podríamos interpretar un libro y cómo está hecho un libro tal vez sea la diferencia entre el modo que lee un crítico y el modo que lee un escritor. En principio yo diría que los críticos leen para preguntarse por el sentido, para interpretar, y esa interpretación puede tener distintos registros, porque tiende a captar el modo de cómo el lenguaje influye sobre la construcción de determinado tipo de historia, puede preguntarse por lo social, cómo ha influido en la sociedad en el momento que ese libro ha sido escrito y por tanto la crítica al interpretar siempre remite ese texto a otra cosa, con sentido que está como agazapado alrededor del texto. Por ejemplo, yo puedo interpretar el Martín Fierro de muchas maneras, como una manera de definir una relación con la lengua argentina, puedo interpretarlo en términos de la relación entre la lengua literaria, la lengua popular y la lengua nacional, puedo interpretarlo como un gran drama social, cómo la situación de desposesión a la que están sometidos ciertos habitantes de la campiña argentina en el siglo XIX y éstas serían todas interpretaciones que toman del libro y que buscan encontrar una llave permite entrar en ese núcleo que está ahí y parece que está siempre esperándonos; esta es la lectura de los críticos. La lectura de los escritores que es una gran tradición en la historia de la crítica, la historia de la lectura de la literatura, la historia de la relación con la literatura, podríamos decir que está dividida entre la historia de los críticos y la historia que los escritores han escrito sobre la literatura misma y básicamente los escritores nos preguntamos cuando leemos cómo está hecho ese libro porque si uno se pregunta cómo está hecho un libro puede tratar después de hacer uno igual, o uno mejor. Lo primero que cambia cuando uno empieza a escribir novelas relatos es el modo de leer. Uno empieza a leer de otra manera. Empieza a leer básicamente para saber cómo está hecho, empieza a tratar de ver esa especie de máquina si se puede desarmar, si se la puede ver por dentro, dónde están las rueditas que la hacen funcionar, o dónde están los obstáculos que hacen que esas ruedas de pronto dejen de funcionar y la maquinita se pare, y esta pregunta de cómo está hecha una obra tiene distintas maneras de ser contestada. Me parece que esta distinción la que quizá nos puede permitir recortar el tipo de cuestiones que yo puedo contestar en relación con mis propios textos. Mis respuestas van a estar siempre más orientadas a la cuestión de cómo está escrito un libro, en qué condiciones, en qué circunstancia, queriendo por ahí escribir otra cosa, en relación a qué otros textos, ese tipo de cuestiones me parece que está más presente en la posibilidad de una conversación que por el lado de qué es lo que quiere decir o qué significa. La distinción entre cómo interpreta un crítico y cómo un escritor hubiera servido de prólogo a ciertas ideas sobre los problemas de la forma del cuento que estoy trabajando, en el sentido que el cuento, en la medida que es un relato muy concentrado, un tipo de relato que plantea inmediatamente los problemas de cómo es que se resuelve una historia ha sido a menudo el campo donde más intervenciones a habido de los escritores, y se puede decir que todos los cuentistas en algún momento han escrito algo sobre el hecho de escribir cuentos, Horacio Quiroga, Edgar Poe, muchísimos escritores han escrito sobre qué quiere decir escribir un cuento y me parece que esto tiene que ver con dos cuestiones para terminar esta especie de primera entrada: la primera tiene que ver con el hecho de que la narración es una experiencia que todos vivimos, siempre digo que narrar es una experiencia que no se aprende en la universidad, narrar es una experiencia que todos practicamos, es una relación con la sociedad y con los demás que no es exclusiva de los escritores o de los narradores que escriben cuentos. Todos nosotros contamos historias y nos cuentan historias y todos nosotros somos expertos en la narración. Porque todos tenemos una experiencia muy amplia de lo que es recibir una historia, de lo que es saber cuando parece que una historia no funciona bien y nos interesa y la volvemos a contar. Cada uno de nosotros en la experiencia de la vida cotidiana hace el ejercicio de contar algún fragmento de la experiencia que ha tenido; un día en la vida de cada uno de nosotros es un conjunto de cosas que hacemos durante un día pero hay una sola importante de la experiencia de un día que tiene que ver con intercambiar narraciones. A lo largo del día siempre alguien nos va a contar una historia o un sueño, o algo que leyó, o algo que se ocurrió y por lo tanto la experiencia de la narración es una experiencia muy difundida, me parece que la expresión contar es una de las formas sociales más generales que existen, es una especie de orden. Yo vuelvo a mi casa y mi mujer me pregunta cómo me fue en Lomas, entonces le cuento que vinimos en el auto, etc., es una historia que en este caso tiene que ver con una experiencia pero puede ser también que yo en el viaje de vuelta me duerma y le cuente a mi mujer que lo más interesante fue un sueño y entonces le cuento...y soñé tal cosa y yo le voy a preguntar qué hiciste y me va a contar una historia, por lo tanto la experiencia de la narración no es una experiencia por la cual sean solamente detentadores los escritores, por eso yo siempre digo que para leer una narración todos estamos preparados porque todos hemos hecho esa experiencia desde siempre. Incluso uno podría decir que la infancia sería el primer lugar donde las historias constituyen la trama mismas de la relación con el lenguaje. Si nosotros salimos de la óptica privada a la que también podríamos agregar el hecho de que todos nosotros nos contamos a nosotros mismos una historia, que es la historia de nuestra propia vida, que todos nosotros nos contamos quién somos, quién fuimos en el pasado, y mantenemos cierta unidad de nuestra propia vida, organizando un relato que nos estructura, por ejemplo, uno de los casos más claros de psicosis es aquel en el que el sujeto no tiene la posibilidad de narrar, es decir, no tiene la posibilidad de construir un sentido, un orden para su propia experiencia, está absolutamente fragmentado. La experiencia de contarnos la historia de nuestra propia vida y decir yo una vez cuando...me acordé de...., todos esos momentos que uno tiene en su propia vida, con nudos fuertes, que son como determinantes, son situaciones de elección.


Análisis de la novela de Renzi, Respiración artificial

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Momentos Memorables de la Literatura

A menudo, alguien los menciona, a veces un autor los cita, otras el cine se ocupa de ellos. No siempre tenemos esos textos a mano. Por eso, les dedicamos esta sección, como siempre, con las peores intenciones: que les dé ganas de seguir leyendo.
Hoy presentamos de Homero, el ciego (aprox. S. IX a.c.):

La Illíada
Canto XXII
Muerte de Héctor

Selección por M. del Carmen Rodriguez

La Illíada y la Odisea, ambas compuestas por Homero, son dos extensos poemas épicos y son el primer testimonio literario que nos legara Grecia.
En la Illíada se narran los hechos heroicos de la Guerra de Troya. Convocados por el rey Agamenón, cuya esposa, la bella Helena, ha huido con el apuesto príncipe troyano, París, los aqueos sitian la ciudad por años.
En este canto, Aquiles, el más feroz de los griegos, vengará la muerte de Patroclo, su más querido amigo. Héctor, el más valeroso de los príncipes de Troya, ha sido el matador.

«(...) Los teucros, refugiados en la ciudad como cervatos, se recostaban en los hermosos baluartes, refrigeraban el sudor y bebían para apagar la sed; y en canto, los aqueos se iban acercando a la muralla, con los escudos levantados encima de los hombros. La Parca funesta sólo detuvo a Héctor para que se quedara fuera de Ilión. (...)»

El dios Apolo engaña a Aquiles y lo aparta de las murallas pero, cuando se da a conocer, el furor del aqueo crece y regresa en busca de Héctor. Desde las murallas los padres suplican a Héctor que entre a la ciudad para salvar su vida.

«(...) 25. El anciano Príamo fue el primero que con sus propios ojos vio venir por la llanura, tan resplandeciente como el astro que en el otoño se distingue por sus vivos rayos entre muchas estrellas durante la noche oscura y recibe el nombre de perro de Orión, el cual con ser brillantísimo constituye una señal funesta, porque trae excesivo calor a los míseros mortales; de igual manera centelleaba el bronce sobre el pecho del héroe, mientras éste corría. Gimió el viejo, golpeóse la cabeza con las manos levantadas y profirió grandes voces y lamentos, dirigiendo súplicas a su hijo. Héctor continuaba inmóvil ante las puertas y sentía vehemente deseo de combatir con Aquiles. (...)

«(...) 90. De esta manera Príamo y Hécabe hablaban a su hijo, llorando y dirigiéndole muchas súplicas, sin que lograsen persuadirle, pues Héctor seguía aguardando a Aquiles, que ya se acercaba. Como silvestre dragón que, habiendo comido hierbas venenosas, espera ante su guarida a un hombre y con feroz cólera echa terribles miradas y se enrosca en la entrada de la cueva; así Héctor, con inextinguible valor, permanecía quieto, desde que arrimó el terso escudo a la torre prominente. (...)
A pesar de las conmovedoras súplicas de sus ancianos padres, Héctor se debate entre su temor de ser considerado cobarde por su pueblo, los remordimientos por haber llevado al ejército troyano al desastre y la posibilidad de ofrecer a los aqueos satisfacción entregándoles los tesoros de la ciudad. Reconoce que no podrá pactar con Aquiles, su muerte no salvará a la ciudad del desastre.

«(...) 131. Tales pensamientos revolvía en su mente, sin moverse de aquel sitio, cuando se le acercó Aquiles, igual a Enialio, el impetuoso luchador, con el terrible fresno del Pelión sobre el hombro derecho y el cuerpo protegido por el bronce que brillaba como el resplandor del encendido fuego o del sol naciente. Héctor, al verle, se puso a temblar y ya no pudo permanecer allí; sino que dejó las puertas y huyó espantado. Y el Pelida, confinado en sus pies ligeros, corrió en seguimiento del mismo. Como en el monte el gavilán, que es el ave más ligera, se lanza con fácil vuelo tras la tímida paloma; ésta huye con tortuosos giros y aquel la sigue de cerca, dando agudos graznidos y acometiéndola repetidas veces, porque su ánimo le incita a cogerla; así Aquiles volaba enardecido y Héctor movía las ligeras rodillas huyendo azorado en torno de la muralla de Troya. (...) Por allí pasaron, el uno huyendo y el otro persiguiéndole; delante, un valiente huía, pero otro más fuerte le perseguía con ligereza; porque la contienda no era por una víctima o una piel de buey, premios que suelen darse a los vencedores en la carrera, sino por la vida de Héctor. (...)»

Los dioses contemplan la persecución. Zeus desea que sean ellos quienes determinen el destino de Héctor. Atenea le reprocha que todavía intente salvar a quien ya está condenado. Zeus permite que su hija predilecta obre según sus deseos. Atenea desciende para favorecer a Aquiles.

«(...) 188. Entre tanto, el veloz Aquiles perseguía y estrechaba sin cesar a Héctor. Como el perro va en el monte por valles y cuestas tras el cervatillo que levantó de la cama, y si éste se esconde, azorado, debajo de los arbustos, corre aquél rastreando hasta que nuevamente lo descubre; de la misma manera, el Pelión, de pies ligeros, no perdía de vista a Héctor. Cuantas veces el troyano intentaba encaminarse a las puertas Dardanias, al pie de las torres bien construidas, por si desde arriba le socorrían disparando flechas; otras tantas Aquiles, adelantándosele, lo apartaba hacia la llanura, y aquél volaba sin descanso cerca de la ciudad.
Como en sueños ni el que persigue puede alcanzar al perseguido, ni éste huir de aquél; de igual manera, ni Aquiles con sus pies podía darle alcance a Héctor, ni Héctor escapar de Aquiles. ¿Y cómo Héctor se hubiera librado entonces de las Parcas, de la muerte que le estaba destinada, si Apolo, acercándosele por la postrera y última vez, no le hubiese dado fuerzas y agilitado sus rodillas?

205. El divino Aquiles hacía con la cabeza señales negativas a los guerreros, no permitiéndoles disparar amargas flechas contra Héctor; no fuera que alguien alcanzara la gloria de herir al caudillo y él llegase el segundo. Mas cuando en la cuarta vuelta llegaron a los manantiales, el padre Zeus tomó la balanza de oro, puso en la misma dos suertes de la muerte que tiende a lo largo - la de Aquiles y la de Héctor, domador de caballos-; cogió por el medio la balanza, la desplegó, y tuvo más peso el día fatal de Héctor, que descendió hasta Hades. Al instante Febo Apolo desamparó al troyano. Atenea, la diosa de ojos de lechuza, se acercó al Pelión, y le dijo estas aladas palabras: (...)

Así, Atenea pone sobreaviso a Aquiles de que lo auxiliará. Luego, adquiriendo la apariencia de uno de los fieles guerreros de Héctor, lo convence de que no huya y que, juntos, ataquen al aqueo. Recobrando el valor, Héctor enfrenta a Aquiles.

«(...) 250. HECTOR No huiré más de ti, oh hijo de Peleo, como hasta ahora. Tres veces di la vuelta, huyendo, en torno de la gran ciudad de Príamo, sin atreverme nunca a esperar tu acometida. Mas ya mi ánimo me impele a afrontarte, ora te mate, ora me mates tú. Ea, pongamos a los dioses por testigos, que serán los mejores y los que más cuidarán de que se cumplan nuestros pactos: Yo no te insultaré cruelmente, si Zeus me concede la victoria y logro quitarte la vida; pues tan luego como te haya despojado de las magníficas armas, oh Aquiles, entregaré el cadáver a los aqueos. Pórtate tú conmigo de la misma manera.

260. Mirándole con torva faz, respondió Aquiles, el de los pies ligeros:

261. AQUILES ¡Héctor, a quien no puedo olvidar! No me hables de convenios. Como no es posible que haya fieles alianzas entre los leones y los hombres, ni que estén de acuerdo los lobos y los corderos, sino que piensan continuamente en causarse daño unos a otros; tampoco puede haber entre nosotros ni amistad ni pactos, hasta que caiga uno de los dos y sacie de sangre a Ares, infatigable combatiente. Revístete de toda clase de valor, porque ahora te es muy preciso obrar como belicoso y esforzado campeón. Ya no te puedes escapar. Palas Atenea te hará sucumbir pronto, herido por mi lanza, y pagarás todos juntos los dolores de mis amigos, a quienes mataste cuando manejabas furiosamente la pica.

273. En diciendo esto, blandió y arrojó la fornida lanza. El esclarecido Héctor, al verla venir, se inclinó para evitar el golpe: clavóse la broncínea lanza en el suelo, y Palas Atenea la arrancó y devolvió a Aquiles, sin que Héctor, pastor de hombres, lo advirtiese. Y Héctor dijo al eximio Pelión:

279. HECTOR ¡Erraste el golpe, oh Aquiles, semejante a los dioses! Nada te había revelado Zeus acerca de mi destino, como afirmabas; has sido un hábil forjador de engañosas palabras, para que, temiéndote, me olvidara de mi valor y de mi fuerza. Pero no me clavarás la pica en la espalda, huyendo de ti: atraviésame el pecho cuando animoso y frente a frente te acometa, si un dios te lo permite. Y ahora guárdate de mi broncínea lanza. ¡Ojalá que toda ella penetrara en tu cuerpo!
La guerra sería más liviana para los teucros, si tú murieses; porque eres su mayor azote.

289. Así habló; y blandiendo la ingente lanza, despidióla sin errar el tiro; pues dio, un bote en medio del escudo del Pelida. Pero la lanza fue rechazada por la rodela, y Héctor se irritó al ver que aquélla había sido arrojada inútilmente por su brazo; paróse, bajando la cabeza, pues no tenía otra lanza de fresno; y con recia voz llamó a Deífobo, el de luciente escudo, y le pidió una larga pica. Deífobo ya no estaba a su lado.
Entonces Héctor comprendiólo todo y exclamó:

297. HECTOR ¡Oh! Ya los dioses me llaman a la muerte. Creía que el héroe Deífobo se hallaba conmigo, pero está adentro del muro, y fue Atenea quién me engañó. Cercana tengo la perniciosa muerte que ni tardará, ni puedo evitarla. Así les habrá placido que sea, desde hace tiempo, a Zeus y a su hijo, el que hiere de lejos; los cuales, benévolos para conmigo, me salvaban de los peligros. Ya la Parca me ha cogido. Pero no quisiera morir cobardemente y sin gloria, sino realizando algo grande que legara a conocimiento de los venideros.

306. Esto dicho, desenvainó la aguda espada, grande y fuerte, que llevaba en el costado. Y encogiéndose, se arrojo como el águila de alto vuelo se lanza a la llanura, atravesando las pardas nubes, para arrebatar la tierna corderilla o la tímida liebre; de igual manera arremetió Héctor, blandiendo la aguda espada.
Aquiles embistióle, a su vez, con el corazón rebosante de feroz cólera: defendía su pecho con el magnífico escudo labrado, y movía el luciente casco de cuatro abolladuras, haciendo ondear las bellas y abundantes crines de oro que Hefestos había colocado en la cimera.

Como el Véspero, que es el lucero más hermoso de cuantos hay en el cielo, se presenta rodeado de estrellas en la oscuridad de la noche; de tal modo brillaba la pica de larga punta que en su diestra blandía Aquiles, mientras pensaba en causar daño al divino Héctor y miraba cuál parte del hermoso cuerpo del héroe ofrecería menos resistencia. Este lo tenía protegido por la excelente armadura de bronce que quitó a Patroclo después de matarle, y sólo quedaba descubierto el lugar en que las clavículas separan el cuello de los hombros, la garganta, que es el sitio por donde más pronto sale el alma: por allí el divino Aquiles envasóle la pica a Héctor que ya le atacaba, y la punta atravesando el delicado cuello, asomó por la nuca. Pero no le cortó el garguero con la pica de fresno que el bronce hacía ponderosa, para que pudiera hablar algo y responderle.
Héctor cayó en el polvo, y el divino Aquiles se jactó del triunfo, diciendo:

331. AQUILES ¡Héctor! Cuando despojabas el cadáver de Patroclo, sin duda te creíste salvado y no me temiste a mí porque me hallaba ausente. ¡Necio! Quedaba yo como vengador, mucho más fuerte que él, en las cóncavas naves, y te he quebrado las rodillas. A ti los perros y las aves te despedazarán ignominosamente, y a Patroclo los aqueos le harán honras fúnebres.

336. Con lánguida voz respondióle Héctor, el de tremolante casco:

337. HECTOR Te lo ruego por tu alma, por tus rodillas y por tus padres: ¡No permitas que los perros me despedacen y devoren junto a las naves aqueas! Acepta el bronce y el oro que en abundancia te darán mi padre y mi veneranda madre, y entrega a los míos el cadáver para que lo lleven a mi casa, y los troyanos y sus esposas lo entreguen al fuego.

344. Mirándole con torva faz, le contestó Aquiles, el de los pies ligeros:

345. AQUILES No supliques, ¡perro!, por mis rodillas ni por mis padres. Ojalá el furor y el coraje me incitaran a cortar tus carnes y a comérmelas crudas. ¡Tales agravios me has inferido! Nadie podrá apartar de tu cabeza a los perros, aunque me traigan diez o veinte veces el debido rescate y me prometan más, aunque Príamo Darddánida ordene redimirte a peso de oro; ni aun así, la veneranda madre que dio a luz te pondrá en un lecho para llorarte, sino que los perros y las aves de rapiña destrozarán tu cuerpo.

355 Contestó, ya moribundo, Héctor, el de tremolante casco:

356 HECTOR Bien te conozco, y no era posible que te persuadiese, porque tienes en el pecho un corazón de hierro. Guárdate de que atraiga sobre ti la cólera de los dioses, el día en que Paris y Febo Apolo te darán la muerte, no obstante tu valor, en las puertas Esceas.

361 Apenas acabó de hablar, la muerte le cubrió con su manto; el alma voló de los miembros y descendió al Hades, llorando su suerte, porque dejaba un cuerpo vigoroso y joven. Y el divino Aquiles le dijo, aunque muerto le viera:

365. AQUILES ¡Muere! Y yo recibiré la Parca cuando Zeus y los demás dioses inmortales dispongan que se cumpla mi destino. (...)

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NO SE AMARGUEN

Charla con Ernesto Sabato

19 DE MARZO DE 1998 - CENTRO CULTURAL ANTONIO TALARICO - VILLA SOLDATI

Presentación


«Para mi es un gran honor andar por estos barrios, conversar con ustedes. Y trabajar junto al gobierno de la ciudad de Buenos Aires para ir solucionando de alguna manera este pecado que nos afecta a todos : los niños desamparados que yacen por las calles.»
La violencia
No hemos de tolerar momentos de violencia, no solamente aquí, en todas partes del mundo. Parecería que anunciara una especie de Apocalipsis. No creamos que nuestros defectos son universales, no lo son. Es inevitable en la condición del hombre este tipo de cosas. No es un atributo negativo en nuestro país.
La ciencia
Desde chico mi vocación fué la pintura y el arte en general ; no, la ciencia.
La ciencia sirvió a la fabricación de tanques de guerra, aviones... para muchas cosas de esa naturaleza. Pero así nos ha ido en este mundo de mecanización, de deshumanización.
... Lo importante es el arte, la ciencia sólo ha servido para producir técnicas, catástrofes que nos están llevando, en muchos sentidos, a una ruina atómica.
La informática
No me hable de esas cosas horribles. En primer lugar, no sé qué es la informática, y no tengo ningún deseo de saberlo. Pero detesto todo lo que sea aparatos, a mi me gusta el campo, las vacas, los caballos, los perros y hasta los gatos.
La pintura
...Yo dejé de escribir porque quedé muy mal de la vista. Desde 1969, mi oculista me dijo : «Deja de escribir o pierde la vista.» Entonces, yo le pregunté si podía pintar. Me respondió que sí. Entonces me dediqué a la pintura que era mi pasión desde chico. Mi obra estuvo en exposiciones en París, Roma y España.
(Sobre Antonio Berni) Aunque era mucho más grande que yo, lo quería mucho. Un gran pintor. Sus cuadros tuvieron gran éxito en el mundo. Hijo de un grande, también.
Sus libros
...Los libros son como los hijos de la madre, ¿No? Los quiere a todos por igual, en general tiene uno que es muy inteligente; el otro, bueno e, incluso, a alguno con algún defecto. La madre, mucho más en esas cosas, se siente cerca del hijo.
La cultura
Siempre las grandes revoluciones las han hecho cinco o seis intelectuales, por ejemplo: La Revolución Francesa, La Revolución Rusa. Y después se propagan en el pueblo.
La cultura en la argentina fué una de las cosas portentosas que yo haya conocido. Porque antes se creaba e inventaba con libretos de hombres de gran visión intelectual, de pensadores.
-¿Qué podemos hacer los jóvenes por la cultura?
- Yo tengo gran confianza en los muchachos que están volviendo a la necesidad de reconstruir el país. Esto se ha dado en muchos países y en muchas épocas. No se amarguen, ya se va a producir.

(Sic)
IGNOTO ESTUDIANTE
-Ernesto, quisiera agradecerle que esté hoy acá, soy estudiante de Letras...
SABATO -
¿Por qué letra vas? (Risas)

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GRANDES PERSONAJES DE LA LITERATURA

Mobby Dick

por Gustavo Skatecki

En esta oprtunidad, nos encargaremos de presentarles a uno de los personajes más singulares y notables de la Literatura, ni más ni menos que Moby Dick, la creación de Herman Melville.
Moby Dick, el libro, vió la luz en 1851, este fué fríamente recibido tanto por la crítica como por el público, ambos se sintieron desconcertados ante su prosa complicada y elaborada.
Resulta sorprendente que un escritor de la talla de Melville no fuera entendido y reconocido por sus contemporáneos y que recién en este siglo fuera considerado como uno de los pilares fundamentales de la Literatura norteamericana.
Moby Dick fue traducido a varios idiomas y estudiado por un sin fin de ensayistas y críticos de todo el mundo, quienes tuvieron la ardua tarea de descifrar los simbolismos y significados varios que encerraba la obra.
El significado de Moby Dick según su propio autor, representó "La policromía del ateísmo". Los críticos han recurrido a toda clase de influencias para explicar la singularidad de esta obra, la más corriente es la que toma a la Biblia como influencia principal. Esto se ve no solo en los nombres de los personajes tales como Raquel, Achab, Ismael, Elías, Bilbad, Geroboab, sino también, en el contínuo espíritu de terrible y severo puritanismo.
Es incríble como Moby Dick, la ballena, casi sin aparecer en la acción es la indiscutible protagonista del libro. Esto se ve claramente cuando el capitán Achab revela a la tripulación del Pequod que el verdadero motivo de semejante periplo no es sólo la pesca de cachalotes como todos creían, sino que su verdadero propósito era matar a una ballena blanca (Moby Dick), la cual, en una aventura anterior lo había mutilado.
El mismo autor aparece reflejado en esta obra en el personaje de Ismael, un marinero culto e inteligente que navega junto a marineros bárbaros e iletrados.

Herman Melville

Nació en New York en el año 1819 en el seno de una familia antigua y noble. En 1837, a la edad de diecinueve años se embarcó en un buque ballenero recorriendo durante cuatro años los mares del sur, Tahití, Japón y el Cabo de Hornos, en donde vivió aventuras de todo tipo que se vieron registradas en sus primeros libros. Publicó varias obras (dieciseis), con las cuales no alcanzó el exito. Pasó por varios empleos, como ser el de maestro, empleado bancario y empleado estatal. murió en 1891 en la más absoluta miseria y desconocido por sus contemporáneos.

UNA INTRODUCCION

A mediados del s. XIX el libro Moby Dick de Melville no concordaba con la cosmovisión norteamericana. A su fracaso estruendoso siguió la vida oscura del autor, el olvido y la muerte mas solitaria.
Sólo en nuestro siglo pudo resurgir de sus cenizas en Moby Dick, libro fénix del país que se despidió de la inocencia.
Melville rasga el velo opaco del positivismo y de la buena conciencia burguesa para abrir paso a los problemas radicales del hombre.

Fragmento de la introducción del célebre escritor mexicano Carlos Fuentes, aparecido en una edición de Moby Dick de 1960 de la editorial Unam.

 

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POESIA DE HOY

por Liliana Ponce

Bello como siempre

País del campo hambriento,
barricadas por el gran capital.
Fugitivos dividendos en bolsillos
asqueados de abundancia.
Dioses mortales
traicionando a sus feudos.
Argentina embriagada,
te olvidaste el camino de regreso
a la honestidad.
País de la abundancia desaparecida,
ninños que crecieron de prepo.
Poetas que surgimos. otra vez,
por el dolor y la censura.
Avariciosa fertilidad,
brillo celestial de los bandidos,
salgo a la calle
esquivando los cuchillos del hambre.
¡Ay, corazoncito!
como me duele el cruel abandono
la venta a cachitos de todos los muebles
de nuestra vieja casa.
No nos queda nada,
y la tierra se caga y se mea de dolor
y nos pide a gritos:
¡Explótame!, soy tuya.
Pero nefastas filas de mi propia sangre,
me detienen, me condenan, me torturan, me golpean
y veo pasar el tiempo,
veo crecer los niños y morir de hambre
a mis hermanos.
Veo la desolación
escondiendo montañas de desaparecidos huesos.
Y no puedo cantar, porque mi voz se quiebra.
No puedo llorar, estoy seca de lágrimas,
como un desierto, agosto saharagui
Charly sonando en mis oídos, bello como siempre,
y el soberano pueblo, arrodillándose, una vez más
ante el tirano que los engañó.

14.06.97

José Luis

Has tu disparo de luz
y enseña, hermano, la verdad.
Haz un esbozo sin miedo,
en tu cruda realidad.

Afina el cantor sus cuerdas
en nueva solicitud.
¿Y si te cortan las manos?
los poderoso malignos,
tallarán su propia cruz.

¿Por qué seguir mendigando
la expresión en la justicia?
me duele en el aire, hermano,
otra apestosa milicia.

Tus imágenes quedaron
en los ojos de la gente,
han disparado sus flashes
al ceño del delincuente.

Fuiste la cabeza
de este cuerpo maltratado,
por la mentira, el abuso,
José Luis,
sacaste a relucir
una historia de cobardes
que tienen el poder
mal enfocado.

 

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QUIEN ESTE LIBRE...

Selección por Juan Martín Cabello

De la mano de Mario Benedetti nos sumergimos en ese mundo tan extraño, tan común, tan nuestro: la oficina. Y claro, sus malditas consecuencias, inevitables a la hora de vivir. Porque como diría alguien que conozco: la vida es eso...

Sábado de Gloria (Fragmento)

 

Desde antes de despertarme, oí caer la lluvia. Primero pensé que serían las seis y cuarto de la mañana y debía ir a la oficina pero había dejado en casa de mi madre los zapatos de goma y tendría que meter papel de diario en los otros zapatos, los comunes, porque me pone fuera de mí sentir cómo la humedad me va enfriando los pies y los tobillos. Después creí que era domingo y me podía quedar un rato bajo las frazadas. Eso -la certeza del feriado- me proporciona siempre un placer infantil. Saber que puedo disponer del tiempo como si fuera libre, como si no tuviera que correr dos cuadras, cuatro de cada seis mañanas, para ganarle al reloj en que debo registrar mi llegada.
Saber que puedo ponerme grave y pensar en temas importantes como la vida, la muerte, el fútbol y la guerra. Durante la semana no tengo tiempo. Cuando llego a la oficina me esperan cincuenta o sesenta asuntos a los que debo convertir en asientos contables, estamparles el sello de contabilizado en fecha y poner mis iniciales con tinta verde.
A las doce tengo liquidados aproximadamente la mitad y corro cuatro cuadras para poder introducirme en la plataforma del ómnibus. (...)
Cuando llego a las dos, escrituro las veinte o treinta operaciones que quedaron pendientes y a eso de las cinco acudo con mi libreta al timbrazo puntual del vicepresidente que me dicta las cinco o seis cartas de rigor que debo entregar, antes de las siete, traducidas al inglés o al alemán.
Dos veces a la semana, Gloria me espera a la salida para divertirnos y nos metemos en un cine donde ella llora copiosamente y yo estrujo el sombrero o mastico el programa. Los otros días ella va a ver a su madre y yo atiendo la contabilidad de dos panaderías, cuyos propietarios -dos gallegos y un mallorquín- ganan lo suficiente fabricando bizcochos con huevos podridos, pero más aún regentando las amuebladas más concurridas de la zona sur. De modo que cuando regreso a casa, ella esta durmiendo o -cuando volvemos juntos- cenamos y nos acostamos enseguida, cansados como animales. Muy pocas noches nos queda cuerda para el consumo conyugal, y así, sin leer un solo libro, sin comentar siquiera las discusiones entre mis compañeros o las brutalidades de su jefe, que se llama a sí mismo un pan de Dios y al que ellos denominan pan duro, sin decirnos a veces buenas noches, nos quedamos dormidos sin apagar la luz, porque ella quería leer el crimen y yo la página de deportes.
Los comentarios quedan para un sábado como éste. (Porque en realidad era un sábado, el final de una siesta de sábado.) Yo me levanto a las tres y media y preparo el té con leche y lo traigo a la cama y ella se despierta entonces y pasa revista a la rutina semanal y pone al día mis calcetines antes de levantarse a las cinco menos cuarto para escuchar la hora del bolero.

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SELECCIONES

LA FOGATA Y LAS HORMIGAS

Tiré al fuego un pequeño tronco podrido. Sin haber visto que por dentro estaba densamente poblado por hormigas. El tronco empezó a crepitar. De él salieron en masa las hormigas y empezaron a correr desesperadas. Corrían por arriba y se contraían quemándose en las llamas. Tome el tronco y lo hice rodar hacia un lado. Entonces muchas de las hormigas que consiguieron salvarse corrían a la arena sobre las agujas de pino.
Pero qué cosa extraña: no se apartaban de la fogata. Habiendo apenas sobrellevado su horror, ya daban vuelta, rodaban y... Una fuerza irresistible las atraía, a la Patria abandonada. Hubo muchas entre ellas que subieron por el tronquito en llamas, y agitándose sobre él, perecieron ahí mismo.

Autor: Solyenitzin, Alejandro
Libro: Cuentos en miniatura
Editorial: emecé

Alejandro Solyenitzin

Nació en 1918. Escritor y novelista soviético, estudió literatura en la Universidad de Moscú y en 1941 ingresó en el ejército. En varias de sus obras denuncia el régimen de Stalin, por esto fue perseguido, encarcelado y finalmente expulsado de su país. Reconocido en occidente como uno de los grandes escritores de la Rusia contemporánea. Fue galardonado con el Premio Nobel de la Literatura en 1970.

Sus Obras

"Lennin en Zurich", "Obras","El pabellón de cancerosos", "La casa de Matriona", "Un día en la vida de Iván Denisovich", "Archipiélago Galup", "La rueda roja", entre otros.

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HISTORIETA

Mordida Mágica

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POESÍA

SENSACIONES


Mi mano al tocarte descubre cosas, que aún no decifro,
como si tu fueras capaz de enseñarme, lo que no imagino,
tu mano al rozarme, siente algo distinto,
algo más profundo, océano inmenso, lejano infinito...
Tus besos son aves que a volar invitan,
y en alas del alba, dos seres transitan,
y ocurre el milagro con tal maestría:
dos cuerpos unidos y renace la vida...
Tu cuerpo y mi cuerpo, que claman y gritan,
deseo y pasión, letal agonía,
se combinan cosas, todas muy distintas,
tu cuerpo y mi cuerpo, dos seres, e igual rebeldía.
Bastan las miradas, para hacer arder la llama encendida,
cruzan por el aire tus ganas de amarme y hacerme tu vida,
rayos que atraviesan la calma que cubre cada mediodía,
tú y yo, y en las tardes, se escuchan lejanas, raras letanías...
Basta con rozar mi cabello y mis manos
para que renazca el deseo en mis labios,
basta con rozarte o sentirte al tacto,
para que en tus ojos cruce del deseo el rayo...
Y en tranquilas noches, en que juntos no estamos,
tú allí en tu casa, lejano escenario...
imagino a tu alma a mi alma deseando
e imagino estar... dormida en tus brazos...

 

María Botazzi

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