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INDICE
Staff
Editorial El
Lado Oscuro de la Biblioteca - La encrucijada maldita del
Atlántico - Pablo Demczuck Del
Sentimiento de lo Fantástico - Julio Cortazar Parte III (Final) Charlas
- Ricardo Piglia Momentos
Memorables de la Literatura - La Muerte de Héctor, de la Illíada
- M. del Carmen Rodriguez No
se Amarguen - Charla con Ernesto Sábato Grandes
Personajes de la Literatura - Mobby Dick - Gustavo Skatecki Poesía
de Hoy - Liliana Ponce Quien
esté libre - Sábado de Gloria - Mario Benedetti Selecciones
- La Fogata y las Hormigas - Alejandro Solyenitzin Historieta
- Mordida Mágica Poesía
- Sensaciones - Maria Botazzi
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STAFF |
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Directora
María del C. Rodriguez
Consejo
Editor
Pablo Demczuk (El Ácido)
Gustavo Skatecki
Juan Martín Cabello
Secretarios
de Redacción
Laura Falco
Alejandro Espinoza |
Arte
y Diagramación
Juan Martín Cabello
Ilustraciones
Laura Falco
Colaboradores
Soledad Reinaga
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EDITORIAL |
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El
mundo cambia a cada segundo, los niños crecen y se convierten en hombres, los gobiernos se suceden, caen y resurgen,y otros, en este mundo cambiante... cambiamos; para no quedarnos en la
metáfora de la primera mirada, para hacer la intentona de llegar un poco
más lejos cada vez, quizás, para romper la maldita rutina.
Cambiamos, es cierto, pero manteniendo la escencia teórica que nos
caracterizó desde la primera entrega. Siempre a la carga, esta vez con
algunas cositas nuevas que esperamos sean de agrado para vuestros
paladares.
Nuestros comensales podrán darle lectura a la última parte del dossier
de Cortázar y revivir o bien, descubrir tres cuentitos de su humilde
producción. También tenemos de invitado al Sr. Mario Benedetti en
nuestra habitual columna "Quien esté Libre", "El Lado
Oscuro de la Biblioteca" reincide con una pequeña pero sabrosa
reseña sobre el Triángulo de las Bermudas y Moby Dick se hace
majestuosamente presente en "Los Grandes Personajes".
Tenemos poesías y una nueva columna: "Momentos Memorables de la
Literatura", con un fragmento de la Illíada, "La muerte de
Héctor".
Para completar este plato, les ofrecemos la transcripción de la primera
parte de la charla que ofreció Ricardo Piglia en la Facultad de Ciencias
Sociales de Lomas de Zamora. En suma, todo nuestro esfuerzo, volcado en
estas humildes hojas tan sólo para tentarlos, para intentar llevarlos a
nuestro mundo, el mundo de lo posible, de lo absolutamente realizable.
Esperamos que puedan digerir bien esta entrega y que al terminar, se
sientan un poquito mejor que cuando empezaron.
Atentos a cualquier reclamo, cualquier consulta, cualquier aporte,
cualquier mordisco amigo, damos comienzo a este número que según la
recomendación del chef, se digiere bien con whisky.
Bueno, entonces...
¡Salud! |
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EL
LADO OSCURO DE LA BIBLIOTECA |
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La
encrucijada maldita del Atlántico
El
triángulo de las Bermudas... o también el "Triángulo del
Diablo", el "Limbo de los Desaparecidos", el "Mar de
la Confusión", la "Zona del Crepúsculo", el "Puerto
de los Navíos Desaparecidos": tantos y tantos nombres dados a la
misma región situada en el océano Atlántico, a la altura de la costa
sudeste de los Estados Unidos. Una región limitada al norte, por el
archipiélago de las Bermudas, al oeste por la Florida meridional y al sur
por Puerto rico.
¡El Triángulo de las Bermudas! Carrusel de errantes restos de
naufragios, cementerio marino de infortunadas tripulaciones. Porque, allá
abajo, los barcos se van para no regresar más; los aviones se hunden en
el cielo azul y jamás vuelven a tocar tierra; los marinos y los aviadores
desaparecen para siempre. El Triángulo se ha tragado en los últimos
treinta años más de cien naves de los aires y de las olas, acabando con
mil vidas humanas por lo menos. Y, cada vez, la misma ausencia de restos
de naufragio, de vestigios, de supervivientes que pudieran por lo menos
relatar las etapas de la tragedia.
El hombre del siglo XX, en el umbral del espacio, no se asombra ya de ver
a congéneres suyos evolucionar sobre la luna. Envía sondas a Marte como
hace cien años sacaba muestras de su propio suelo. De aquí a finales de
siglo habrá, sin duda, establecido contacto con otros planetas del
sistema solar. Y sin embargo, las tres quintas partes de la superficie del
globo (las profundidades abisales de los océanos) seguirán siendo casi
desconocidas para él. En el inventario de los misterios que nuestra era
tecnológica no ha resuelto aún, el del Triángulo de las Bermudas ocupa
un lugar privilegiado.
Libro:
El misterioso Triángulo de las Bermudas
Editorial: Mexicana |
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DEL
SENTIMIENTO DE LO FANTASTICO |
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Selección por Pablo
Demczuk |
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Julio
Cortázar - Parte III
"...Cuando
lo fantástico me visita (a veces soy yo el visitante y mis cuentos han
ido naciendo de esa buena educación recíproca a lo largo de veinte
años)... Me acuerdo de que siempre las grandes sorpresas nos esperan
allí donde hayamos aprendido a no sorprendernos -por fin- de nada...
" |
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LA
OTRA FACETA DE JULIO
En
los años sesenta, comprendimos que en el mundo se iban produciendo
cambios que no coincidían con el futuro que habíamos soñado.
Entre tanto, Julio mostraba su otra faceta; el hombre ético, el escritor
comprometido.
Como parte de ello, Cortázar presidió el Tribunal Rusell para investigar
casos de tortura en el cono sur y en Centroamérica.
En 1971, Castro encarceló al poeta disidente Herberto Padilla y hubo un
sisma entre los intelectuales, tanto de Europa como de América Latina.
Cortázar fue uno de los escritores que, a partir de los años sesenta, no
rehuyó a ese compromiso político, pero nunca aceptó someter la
Literatura exclusivamente a ese compromiso por entender que podía crearse
una visión no sólo falsa, sino peligrosa. Para evitar que salieran
perdiendo tanto la Literatura como la política consideraba que un
escritor de ficciones no podía renunciar a la imaginación (era esencial)
para dedicarse a dar un tratamiento literario únicamente a lo político y
a lo social.
"No se puede sacrificar la Literatura o la política, ni trivializar
la política en haras de un esteticismo literario."
Era de los que pensaban que la realidad exterior invade a codazos la
conciencia, y vivió, como señaló Carlos Fuentes "un conflicto
difícil de soslayar en nuestro tiempo: el afuera y el adentro de todas
las realidades, incluyendo la política..." |
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CUENTOS
DE LOS AÑOS FELICES
En
1938, bajo el seudónimo de Julio Denis, pública "Presencia",
un conjunto de sonetos de concepción esteticista y en 1949 "Los
Reyes", poema dramático sobre el Minotauro en el que asume "la
defensa del monstruo" y ataca "cruelmente" a Teseo, el
héroe clásico.
La apariencia exterior de ilustre escuela (Mariano Acosta, donde terminó
el profesorado en Letras), en contradicción con los intentos de muchos
profesores de crear avanzadas del fascismo entre los estudiantes, quedó
reflejada en el cuento "La escuela de noche", en
"Deshoras" (1982).
"Axolotl", incluido en "Final del Juego" (1964), no
nació de un sueño o una pesadilla como por ejemplo "Casa
Tomada", sino de la experiencia de la vida cotidiana. El relato
contiene el recurso del desplazamiento de elementos de la realidad que
coloca al lector "frente a una fisura a través de la cual percibimos
otra realidad, otro orden de cosas". El mundo de los animales siempre
atrajo a Cortázar y por eso le gustaban los zoológicos. Durante una
visita al de París, vió el acuario de los Axolotl y se quedó media hora
mirándolo fascinado. De pronto, sintió pánico y la certeza de que
tenía que irse inmediatamente (lo que no sucede en el cuento). Jamás
volvió al acuario del Jardín des Plantes porque tenía la impresión de
que ese día "me escapé".
"La isla a mediodía", que publicó en "Todos los Fuegos el
Fuego" (1966), fue en realidad la visión de una isla del Mar Egeo
"como un tortuga de oro que flotaba" desde la ventanilla del
avión en un vuelo de Teheran a París. En "El otro Cielo", el
personaje se desplaza en el tiempo y el espacio: de Buenos Aires, alterada
por la inminente segunda guerra mundial, a París, amenazada por la guerra
Franco - Prusiana. Del pasaje Güemes a la Galería Vivienne.
En Diario para un Cuento (Deshoras), una intuición encontró forma
literaria, se trata de un hecho que le aconteció siendo traductor. Sus
alumnas (prostitutas), recibían cartas de marineros, llegadas desde
horizontes muy lejanos, allí él, tuvo la intuición de ser testigo
epistolar de un crimen.
Su madre ha dicho que en el cuento "Los Venenos", del volumen
"Final del Juego", publicado por primera vez en México en 1956,
Cortázar había hecho una descripción minuciosa del jardín de Banfield.
"Cuando yo lo leo (aseguraba), es como si él volviera a jugar con la
máquina, correteara entre el césped y las flores". |
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En
el año 1960 publicó la novela "Los Premios" donde Cortázar
decide jugar el papel de bufón, de una vez y para siempre, asumiendo
todos los riesgos. De alguna manera ya lo había hecho antes en "El
Perseguidor" y "Las Armas Secretas", donde se produce el
fin de una etapa y el comienzo de otra, en la que predomina "el
descubrimiento de mi prójimo, de mis semejantes...". Es en "El
Perseguidor" donde se produce la ruptura respecto a sus anteriores
trabajos: Ya no se situaba frente al relato fantástico sino ante un ser
humano atormentado y al borde de la alienación. Es, además, uno de los
relatos de "Las Armas Secretas" y un manifiesto estético sobre
el jazz además de un emocionado homenaje a Charlie Parker. Julio
Cortázar supone que si no hubiese escrito "El Perseguidor, habría
sido incapaz de escribir "Rayuela". Para él, "El
Perseguidor" es la pequeña "Rayuela", donde están
contenidos todos los problemas que aparecen en la novela y tanto Johnny
como Oliveira descubren "de golpe, que una fatalidad biológica"
los ha hecho nacer y los ha metido en un mundo que no aceptan. Ellos son
"dos individuos que cuestionan, que ponen en crísis, que niegan lo
que la gran mayoría acepta por una especie de fatalidad histórica y
social". Como prácticamente toda su obra, "Rayuela"
partió de un hecho real: un día de verano, posiblemente en Buenos Aires,
Cortazar vió desde su ventana a unos personajes que cuatro pisos más
abajo, se las ingeniaban, tratando de pasarse un paquete de yerba y unos
clavos. Luego agregó un capítulo muy erótico en el que continuaba la
acción, pero comprendió que sería una especie de "cucharada de
miel" a la que vendrían a pegarse otros capítulos. Para entonces,
ya estaba definido el personaje de Horacio Oliveira, que si bien vivía
esa historia en Buenos Aires tenía un pasado en París. Después fueron
apareciendo los demás personajes: La Maga, los miembros del club La
Serpiente, etc.
Aquellos dos capítulos eran el futuro, después se había vuelto al
pasado y de golpe se encontraba en el presente "asimilé todo lo que
tenía en esos años previos y cuando empecé a escribir todo lo que yo
sentía -que era una novela- estaba ya instalado en el presente. Y
moviendome en ese presente llegué de vuelta, después de muchisimos
capítulos, el personaje volvió a Buenos Aires y enlacé con toda
naturalidad con el capítulo de la yerba y los clavos..."
Cortázar acepta que aún siendo un libro que no dice una sola palabra de
política, contiene una serie de elementos explosivos que hay que
considerarlos como revolucionarios y que coincidía con un panorama de
inquietud, de cuestionamiento y de rebelión que sentían los jóvenes
latinoamericanos. Quizás la máxima revolución comenzó con el lenguaje
"una tentativa para empezar de cero en materia de idioma", pero
siempre el lenguaje refleja una época, y en el contexto de
"Rayuela" están presentes los primeros años de la revolución
cubana, la crísis de los misiles, la independencia de Argelia -que
conmocionó a la sociedad francesa y sus intelectuales-, la muerte de Juan
XXIII, el asesinato de Kennedy, el conflicto árabe-israelí y... Los
Beatles.
A esta altura "Rayuela" se nos presenta como un texto que vuelve
obligadamente cómplice al lector, mediante una materia que parece en
gestación contínua, que rechaza el orden cerrado de la novela común y
busca una apertura: corta de raíz toda construcción sistemática de
caracteres y situaciones. Algunos antes, otros muchos después, aquellos
jóvenes comprendimos que la literatura era otra cosa. Esgrimíamos a
Cortázar como un hacha de guerra y el mundo de nuestros afectos
literarios pasó a dividirse según fueran las respuestas a preguntas como
¿Te gusta Cortázar? ¿Has leído "Rayuela"? Y franqueábamos o
no la entrada a nuestro particular club de cronopios.
Otra de sus novelas es "62/Modelo para Armar", donde todo gira
alrededor del sueño de la ciudad que se va completando y que es como un
puerto o un punto de reunión donde los personajes se encuentran contra
todas las leyes humanas y divinas.
Por su parte, en la novela "El exámen" -que Cortázar tenía
escrita en el año 1950, pero se mantuvo inédita hasta 1986- se
encontraron elementos premonitorios de lo que ocurriría en Argentina en
el año 1952-53 trás la muerte de Eva Perón. En la narración se percibe
su hastío en una ciudad mistificada y supersticiosa, ganada por la
demagogia y el fanatismo. En el prólogo que Cortázar había preparado,
admite que nunca se sintió feliz de haber acertado esas quinielas
necrófilas y edilicias. |
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LOS
TEXTOS FILMADOS
La
Adaptación de textos al cine ya es una tradición, que comenzó a
principios de los años 60', y con Julio Cortázar fue casi
simultaneamente con su fama internacional. El pionero fue Manuel Antín,
en 1962, antes del boom, rodó "La Cifra Impar" -basada en el
cuento "Cartas a mamá"- que protagonizaron María Rosa Gallo y
Lautaro Murúa. A su opera prima le siguieron "Circe" (1964),
con la actuación de Graciela Borges y Alberto Argibay, e "Iintimidad
de los Parques" (1965), donde actuaron Francisco Rabal y Dora Baret.
También, en ese año se conoció la atípica adaptación de "El
Perseguidor", filmado por Osías Wilenski y protagonizado por un
jóven Sergio Renan. Al año siguiente, un momento inolvidable: el
italiano Michelangelo Antonioni se llevó la palma de oro del festival
internacional de Cannes por el film "Blow Up", inspirada en el
cuento "Las barbas del diablo.
Tristán Bauer prefirió el género documental y, hace tres años
presentó "Cortázar", donde exploró la intimidad y la
concepción política del escritor.
A principios de 1998 se conocerá la versión libre del cuento
"Diario para un cuento", que actualmente filma en Buenos Aires
la directora checa Jana Bukova y protagoniza el actor argentino Germán
Palacios.
Página
12 - Julio de 1997 |
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Terapias
Un
cronopio se recibe de médico y abre un consultorio en la calle Santiago
del Estero. Enseguida viene un enfermo y le cuenta cómo hay cosas que le
duelen y cómo de noche no duerme y de día no come.
-Compre un gran ramo de rosas -dice el cronopio.
El enfermo se retira sorprendido, pero compra el ramo y se cura
instantáneamente. Lleno de gratitud acude al cronopio, y además de
pagarle le obsequia, fino testimonio, un hermoso ramo de rosas. Apenas se
ha ido el cronopio cae enfermo, le duele por todos lados, de noche no
duerme y de día no come.
Julio
Cortázar - Historias de Cronopios y de Famas - Editorial Alfaguara |
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Flor
y cronopio
Un
cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la
va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de
rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia
los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su
perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en
una gran paz.
La flor piensa: "Es como una flor."
Julio
Cortázar - Historias de Cronopios y de Famas - Editorial Alfaguara |
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Instrucciones
para dar cuerda al reloj
Allá
en el fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una
mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente.
Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas
corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de
él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el
perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Atelo pronto a su muñeca, déjelo
latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras,
cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del
reloj, gangrenando la fría sangre de sus pequeños rubíes. Y allá en el
fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que
ya no importa.
Julio
Cortázar - Historias de Cronopios y de Famas - Editorial Alfaguara |
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CHARLAS |
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Ricardo
Piglia y una Charla en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Sociales
de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora durante el mes de mayo de
1996. Invitado Por la cátedra de Introducción a los Estudios Literarios. |
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(...)
Estoy preparando un trabajo so bre los problemas de la forma breve.
Quizás esto puede servir para una introducción porque fundamentalmente
lo que quiero decirles antes de empezar que para un escritor, por lo menos
para mí, es difícil hablar de sus propios textos. No quiere decir que no
voy a contestar a las preguntas que ustedes quieran hacerme pero
podríamos decir que sobre los textos de uno, sobre los textos que uno ha
escrito, sobre aquellos que paradójicamente menos puede decir un escritor
porque justamente el hecho mismo de escribirlos es lo que termina por
clausurar la posibilidad de decir algo más que lo que está dicho ahí.
Un escritor tal vez no puede interpretar lo que ha escrito, es decir, no
puede decir nada sobre el sentido de lo escrito pero si lo que puede
contar es cómo ha construido ese libro, y esto supone un espacio muy
amplio de discusión sobre la literatura, pero quizá tiene muy poco que
decir sobre el sentido y la interpretación. Y yo a menudo tengo la
sensación que quizás esa diferencia entre los problemas de la
construcción de un libro y los problemas de la interpretación de un
libro o los problemas de la construcción de un relato, cómo está hecho
un libro, o preguntarse qué quiere decir un libro, qué es lo que
entiendo, qué es lo que no entiendo, cuál es el sentido que tiene, si
hay algún elemento que se me escapa y que a menudo aparece en la
relación con la literatura, cuál es el secreto que tiene un libro, si es
que tiene un secreto ahí por el cual uno ronda alrededor de la lectura
tiene que ver con el hecho de que la interpretación esté siempre abierta
y que los grandes textos sean aquellos que conservan ese secreto, que
tiene una suerte de secreto que está ahí que parece irreductible,
alrededor del cual uno se pasea, eso es lo que hace que ciertos textos se
conviertan en textos clásicos, porque son textos capaces de soportar
múltiples interpretaciones y son textos capaces de mantener pese a la
sucesión, a menudo alucinante en el sentido de interminable de
interpretaciones, siempre mantiene un resto incomprensible en el buen
sentido, en el sentido en que el otro, la persona con la que uno tiene una
relación en la vida también tiene siempre un núcleo desconocido,
explica mucho la intensidad que tienen las relaciones entre las personas,
en el único lugar donde la gente es absolutamente transparente, es en la
novela. De los personajes de las novelas sabemos lo que piensan, lo que
desean, lo que saben, lo que quieren hacer, los pensamientos más
secretos, mientras las personas con las que tenemos relaciones, con las
que mantenemos relaciones muy íntimas, siempre queda un resto
desconocido, siempre hay algo que nunca vamos a conocer, de modo que me
parece que la literatura repite ese tipo de relación o la experiencia. El
libro siempre tiene como un núcleo alrededor del cual uno construye
hipótesis, interpretaciones. Este camino de qué me quiere decir un
libro, qué me dice, qué no me dice, todo ese tipo de circuito que se
puede generar alrededor de esta cuestión como si fuera el libro fuera en
cierto sentido un mapa de una vida posible de cada uno de nosotros, en
última instancia uno puede decir también que uno lee literatura, entre
otras cosas, porque en la vida no es posible hacer borradores de la propia
experiencia, es decir que cuando uno vive y las cosas van sucediendo, no
es que uno puede prepararse para enfrentar una situación y poder volver a
vivirla de una manera distinta, mejor que como sucede en ciertas
circunstancias. Me parece que la literatura funciona en muchos sentidos
como una suerte de vida paralela, uno lee novelas porque es una manera de
ejercitarse en la experiencia, en ese sentido, podría decirse que la
literatura es un tipo de experiencia particular con formas de vida,
alternativas que uno mismo vive. Podría decirse que estas diferencias
entre qué quiere decir un libro, cómo podríamos interpretar un libro y
cómo está hecho un libro tal vez sea la diferencia entre el modo que lee
un crítico y el modo que lee un escritor. En principio yo diría que los
críticos leen para preguntarse por el sentido, para interpretar, y esa
interpretación puede tener distintos registros, porque tiende a captar el
modo de cómo el lenguaje influye sobre la construcción de determinado
tipo de historia, puede preguntarse por lo social, cómo ha influido en la
sociedad en el momento que ese libro ha sido escrito y por tanto la
crítica al interpretar siempre remite ese texto a otra cosa, con sentido
que está como agazapado alrededor del texto. Por ejemplo, yo puedo
interpretar el Martín Fierro de muchas maneras, como una manera de
definir una relación con la lengua argentina, puedo interpretarlo en
términos de la relación entre la lengua literaria, la lengua popular y
la lengua nacional, puedo interpretarlo como un gran drama social, cómo
la situación de desposesión a la que están sometidos ciertos habitantes
de la campiña argentina en el siglo XIX y éstas serían todas
interpretaciones que toman del libro y que buscan encontrar una llave
permite entrar en ese núcleo que está ahí y parece que está siempre
esperándonos; esta es la lectura de los críticos. La lectura de los
escritores que es una gran tradición en la historia de la crítica, la
historia de la lectura de la literatura, la historia de la relación con
la literatura, podríamos decir que está dividida entre la historia de
los críticos y la historia que los escritores han escrito sobre la
literatura misma y básicamente los escritores nos preguntamos cuando
leemos cómo está hecho ese libro porque si uno se pregunta cómo está
hecho un libro puede tratar después de hacer uno igual, o uno mejor. Lo
primero que cambia cuando uno empieza a escribir novelas relatos es el
modo de leer. Uno empieza a leer de otra manera. Empieza a leer
básicamente para saber cómo está hecho, empieza a tratar de ver esa
especie de máquina si se puede desarmar, si se la puede ver por dentro,
dónde están las rueditas que la hacen funcionar, o dónde están los
obstáculos que hacen que esas ruedas de pronto dejen de funcionar y la
maquinita se pare, y esta pregunta de cómo está hecha una obra tiene
distintas maneras de ser contestada. Me parece que esta distinción la que
quizá nos puede permitir recortar el tipo de cuestiones que yo puedo
contestar en relación con mis propios textos. Mis respuestas van a estar
siempre más orientadas a la cuestión de cómo está escrito un libro, en
qué condiciones, en qué circunstancia, queriendo por ahí escribir otra
cosa, en relación a qué otros textos, ese tipo de cuestiones me parece
que está más presente en la posibilidad de una conversación que por el
lado de qué es lo que quiere decir o qué significa. La distinción entre
cómo interpreta un crítico y cómo un escritor hubiera servido de
prólogo a ciertas ideas sobre los problemas de la forma del cuento que
estoy trabajando, en el sentido que el cuento, en la medida que es un
relato muy concentrado, un tipo de relato que plantea inmediatamente los
problemas de cómo es que se resuelve una historia ha sido a menudo el
campo donde más intervenciones a habido de los escritores, y se puede
decir que todos los cuentistas en algún momento han escrito algo sobre el
hecho de escribir cuentos, Horacio Quiroga, Edgar Poe, muchísimos
escritores han escrito sobre qué quiere decir escribir un cuento y me
parece que esto tiene que ver con dos cuestiones para terminar esta
especie de primera entrada: la primera tiene que ver con el hecho de que
la narración es una experiencia que todos vivimos, siempre digo que
narrar es una experiencia que no se aprende en la universidad, narrar es
una experiencia que todos practicamos, es una relación con la sociedad y
con los demás que no es exclusiva de los escritores o de los narradores
que escriben cuentos. Todos nosotros contamos historias y nos cuentan
historias y todos nosotros somos expertos en la narración. Porque todos
tenemos una experiencia muy amplia de lo que es recibir una historia, de
lo que es saber cuando parece que una historia no funciona bien y nos
interesa y la volvemos a contar. Cada uno de nosotros en la experiencia de
la vida cotidiana hace el ejercicio de contar algún fragmento de la
experiencia que ha tenido; un día en la vida de cada uno de nosotros es
un conjunto de cosas que hacemos durante un día pero hay una sola
importante de la experiencia de un día que tiene que ver con intercambiar
narraciones. A lo largo del día siempre alguien nos va a contar una
historia o un sueño, o algo que leyó, o algo que se ocurrió y por lo
tanto la experiencia de la narración es una experiencia muy difundida, me
parece que la expresión contar es una de las formas sociales más
generales que existen, es una especie de orden. Yo vuelvo a mi casa y mi
mujer me pregunta cómo me fue en Lomas, entonces le cuento que vinimos en
el auto, etc., es una historia que en este caso tiene que ver con una
experiencia pero puede ser también que yo en el viaje de vuelta me duerma
y le cuente a mi mujer que lo más interesante fue un sueño y entonces le
cuento...y soñé tal cosa y yo le voy a preguntar qué hiciste y me va a
contar una historia, por lo tanto la experiencia de la narración no es
una experiencia por la cual sean solamente detentadores los escritores,
por eso yo siempre digo que para leer una narración todos estamos
preparados porque todos hemos hecho esa experiencia desde siempre. Incluso
uno podría decir que la infancia sería el primer lugar donde las
historias constituyen la trama mismas de la relación con el lenguaje. Si
nosotros salimos de la óptica privada a la que también podríamos
agregar el hecho de que todos nosotros nos contamos a nosotros mismos una
historia, que es la historia de nuestra propia vida, que todos nosotros
nos contamos quién somos, quién fuimos en el pasado, y mantenemos cierta
unidad de nuestra propia vida, organizando un relato que nos estructura,
por ejemplo, uno de los casos más claros de psicosis es aquel en el que
el sujeto no tiene la posibilidad de narrar, es decir, no tiene la
posibilidad de construir un sentido, un orden para su propia experiencia,
está absolutamente fragmentado. La experiencia de contarnos la historia
de nuestra propia vida y decir yo una vez cuando...me acordé de....,
todos esos momentos que uno tiene en su propia vida, con nudos fuertes,
que son como determinantes, son situaciones de elección.
Análisis de la novela de Renzi, Respiración artificial
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Momentos
Memorables de la Literatura |
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A
menudo, alguien los menciona, a veces un autor los cita, otras el cine se
ocupa de ellos. No siempre tenemos esos textos a mano. Por eso, les
dedicamos esta sección, como siempre, con las peores intenciones: que les
dé ganas de seguir leyendo.
Hoy presentamos de Homero, el ciego (aprox. S. IX a.c.): |
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La
Illíada
Canto XXII
Muerte de Héctor |
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Selección
por M. del Carmen Rodriguez |
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La
Illíada y la Odisea, ambas compuestas por Homero, son dos extensos poemas
épicos y son el primer testimonio literario que nos legara Grecia.
En la Illíada se narran los hechos heroicos de la Guerra de Troya.
Convocados por el rey Agamenón, cuya esposa, la bella Helena, ha huido
con el apuesto príncipe troyano, París, los aqueos sitian la ciudad por
años.
En este canto, Aquiles, el más feroz de los griegos, vengará la muerte
de Patroclo, su más querido amigo. Héctor, el más valeroso de los
príncipes de Troya, ha sido el matador. |
|
«(...)
Los teucros, refugiados en la ciudad como cervatos, se recostaban en los
hermosos baluartes, refrigeraban el sudor y bebían para apagar la sed; y
en canto, los aqueos se iban acercando a la muralla, con los escudos
levantados encima de los hombros. La Parca funesta sólo detuvo a Héctor
para que se quedara fuera de Ilión. (...)»
El
dios Apolo engaña a Aquiles y lo aparta de las murallas pero, cuando se
da a conocer, el furor del aqueo crece y regresa en busca de Héctor.
Desde las murallas los padres suplican a Héctor que entre a la ciudad
para salvar su vida.
«(...)
25. El anciano Príamo fue el primero que con sus propios ojos vio venir
por la llanura, tan resplandeciente como el astro que en el otoño se
distingue por sus vivos rayos entre muchas estrellas durante la noche
oscura y recibe el nombre de perro de Orión, el cual con ser
brillantísimo constituye una señal funesta, porque trae excesivo calor a
los míseros mortales; de igual manera centelleaba el bronce sobre el
pecho del héroe, mientras éste corría. Gimió el viejo, golpeóse la
cabeza con las manos levantadas y profirió grandes voces y lamentos,
dirigiendo súplicas a su hijo. Héctor continuaba inmóvil ante las
puertas y sentía vehemente deseo de combatir con Aquiles. (...)
«(...)
90. De esta manera Príamo y Hécabe hablaban a su hijo, llorando y
dirigiéndole muchas súplicas, sin que lograsen persuadirle, pues Héctor
seguía aguardando a Aquiles, que ya se acercaba. Como silvestre dragón
que, habiendo comido hierbas venenosas, espera ante su guarida a un hombre
y con feroz cólera echa terribles miradas y se enrosca en la entrada de
la cueva; así Héctor, con inextinguible valor, permanecía quieto, desde
que arrimó el terso escudo a la torre prominente. (...)
A pesar de las conmovedoras súplicas de sus ancianos padres, Héctor se
debate entre su temor de ser considerado cobarde por su pueblo, los
remordimientos por haber llevado al ejército troyano al desastre y la
posibilidad de ofrecer a los aqueos satisfacción entregándoles los
tesoros de la ciudad. Reconoce que no podrá pactar con Aquiles, su muerte
no salvará a la ciudad del desastre.
«(...)
131. Tales pensamientos revolvía en su mente, sin moverse de aquel sitio,
cuando se le acercó Aquiles, igual a Enialio, el impetuoso luchador, con
el terrible fresno del Pelión sobre el hombro derecho y el cuerpo
protegido por el bronce que brillaba como el resplandor del encendido
fuego o del sol naciente. Héctor, al verle, se puso a temblar y ya no
pudo permanecer allí; sino que dejó las puertas y huyó espantado. Y el
Pelida, confinado en sus pies ligeros, corrió en seguimiento del mismo.
Como en el monte el gavilán, que es el ave más ligera, se lanza con
fácil vuelo tras la tímida paloma; ésta huye con tortuosos giros y
aquel la sigue de cerca, dando agudos graznidos y acometiéndola repetidas
veces, porque su ánimo le incita a cogerla; así Aquiles volaba
enardecido y Héctor movía las ligeras rodillas huyendo azorado en torno
de la muralla de Troya. (...) Por allí pasaron, el uno huyendo y el otro
persiguiéndole; delante, un valiente huía, pero otro más fuerte le
perseguía con ligereza; porque la contienda no era por una víctima o una
piel de buey, premios que suelen darse a los vencedores en la carrera,
sino por la vida de Héctor. (...)»
Los
dioses contemplan la persecución. Zeus desea que sean ellos quienes
determinen el destino de Héctor. Atenea le reprocha que todavía intente
salvar a quien ya está condenado. Zeus permite que su hija predilecta
obre según sus deseos. Atenea desciende para favorecer a Aquiles.
«(...)
188. Entre tanto, el veloz Aquiles perseguía y estrechaba sin cesar a
Héctor. Como el perro va en el monte por valles y cuestas tras el
cervatillo que levantó de la cama, y si éste se esconde, azorado, debajo
de los arbustos, corre aquél rastreando hasta que nuevamente lo descubre;
de la misma manera, el Pelión, de pies ligeros, no perdía de vista a
Héctor. Cuantas veces el troyano intentaba encaminarse a las puertas
Dardanias, al pie de las torres bien construidas, por si desde arriba le
socorrían disparando flechas; otras tantas Aquiles, adelantándosele, lo
apartaba hacia la llanura, y aquél volaba sin descanso cerca de la
ciudad.
Como en sueños ni el que persigue puede alcanzar al perseguido, ni éste
huir de aquél; de igual manera, ni Aquiles con sus pies podía darle
alcance a Héctor, ni Héctor escapar de Aquiles. ¿Y cómo Héctor se
hubiera librado entonces de las Parcas, de la muerte que le estaba
destinada, si Apolo, acercándosele por la postrera y última vez, no le
hubiese dado fuerzas y agilitado sus rodillas?
205.
El divino Aquiles hacía con la cabeza señales negativas a los guerreros,
no permitiéndoles disparar amargas flechas contra Héctor; no fuera que
alguien alcanzara la gloria de herir al caudillo y él llegase el segundo.
Mas cuando en la cuarta vuelta llegaron a los manantiales, el padre Zeus
tomó la balanza de oro, puso en la misma dos suertes de la muerte que
tiende a lo largo - la de Aquiles y la de Héctor, domador de caballos-;
cogió por el medio la balanza, la desplegó, y tuvo más peso el día
fatal de Héctor, que descendió hasta Hades. Al instante Febo Apolo
desamparó al troyano. Atenea, la diosa de ojos de lechuza, se acercó al
Pelión, y le dijo estas aladas palabras: (...)
Así,
Atenea pone sobreaviso a Aquiles de que lo auxiliará. Luego, adquiriendo
la apariencia de uno de los fieles guerreros de Héctor, lo convence de
que no huya y que, juntos, ataquen al aqueo. Recobrando el valor, Héctor
enfrenta a Aquiles.
«(...)
250. HECTOR No huiré más de ti, oh hijo de Peleo, como hasta ahora. Tres
veces di la vuelta, huyendo, en torno de la gran ciudad de Príamo, sin
atreverme nunca a esperar tu acometida. Mas ya mi ánimo me impele a
afrontarte, ora te mate, ora me mates tú. Ea, pongamos a los dioses por
testigos, que serán los mejores y los que más cuidarán de que se
cumplan nuestros pactos: Yo no te insultaré cruelmente, si Zeus me
concede la victoria y logro quitarte la vida; pues tan luego como te haya
despojado de las magníficas armas, oh Aquiles, entregaré el cadáver a
los aqueos. Pórtate tú conmigo de la misma manera.
260.
Mirándole con torva faz, respondió Aquiles, el de los pies ligeros:
261.
AQUILES ¡Héctor, a quien no puedo olvidar! No me hables de convenios.
Como no es posible que haya fieles alianzas entre los leones y los
hombres, ni que estén de acuerdo los lobos y los corderos, sino que
piensan continuamente en causarse daño unos a otros; tampoco puede haber
entre nosotros ni amistad ni pactos, hasta que caiga uno de los dos y
sacie de sangre a Ares, infatigable combatiente. Revístete de toda clase
de valor, porque ahora te es muy preciso obrar como belicoso y esforzado
campeón. Ya no te puedes escapar. Palas Atenea te hará sucumbir pronto,
herido por mi lanza, y pagarás todos juntos los dolores de mis amigos, a
quienes mataste cuando manejabas furiosamente la pica.
273.
En diciendo esto, blandió y arrojó la fornida lanza. El esclarecido
Héctor, al verla venir, se inclinó para evitar el golpe: clavóse la
broncínea lanza en el suelo, y Palas Atenea la arrancó y devolvió a
Aquiles, sin que Héctor, pastor de hombres, lo advirtiese. Y Héctor dijo
al eximio Pelión:
279.
HECTOR ¡Erraste el golpe, oh Aquiles, semejante a los dioses! Nada te
había revelado Zeus acerca de mi destino, como afirmabas; has sido un
hábil forjador de engañosas palabras, para que, temiéndote, me olvidara
de mi valor y de mi fuerza. Pero no me clavarás la pica en la espalda,
huyendo de ti: atraviésame el pecho cuando animoso y frente a frente te
acometa, si un dios te lo permite. Y ahora guárdate de mi broncínea
lanza. ¡Ojalá que toda ella penetrara en tu cuerpo!
La guerra sería más liviana para los teucros, si tú murieses; porque
eres su mayor azote.
289.
Así habló; y blandiendo la ingente lanza, despidióla sin errar el tiro;
pues dio, un bote en medio del escudo del Pelida. Pero la lanza fue
rechazada por la rodela, y Héctor se irritó al ver que aquélla había
sido arrojada inútilmente por su brazo; paróse, bajando la cabeza, pues
no tenía otra lanza de fresno; y con recia voz llamó a Deífobo, el de
luciente escudo, y le pidió una larga pica. Deífobo ya no estaba a su
lado.
Entonces Héctor comprendiólo todo y exclamó:
297.
HECTOR ¡Oh! Ya los dioses me llaman a la muerte. Creía que el héroe
Deífobo se hallaba conmigo, pero está adentro del muro, y fue Atenea
quién me engañó. Cercana tengo la perniciosa muerte que ni tardará, ni
puedo evitarla. Así les habrá placido que sea, desde hace tiempo, a Zeus
y a su hijo, el que hiere de lejos; los cuales, benévolos para conmigo,
me salvaban de los peligros. Ya la Parca me ha cogido. Pero no quisiera
morir cobardemente y sin gloria, sino realizando algo grande que legara a
conocimiento de los venideros.
306.
Esto dicho, desenvainó la aguda espada, grande y fuerte, que llevaba en
el costado. Y encogiéndose, se arrojo como el águila de alto vuelo se
lanza a la llanura, atravesando las pardas nubes, para arrebatar la tierna
corderilla o la tímida liebre; de igual manera arremetió Héctor,
blandiendo la aguda espada.
Aquiles embistióle, a su vez, con el corazón rebosante de feroz cólera:
defendía su pecho con el magnífico escudo labrado, y movía el luciente
casco de cuatro abolladuras, haciendo ondear las bellas y abundantes
crines de oro que Hefestos había colocado en la cimera.
Como
el Véspero, que es el lucero más hermoso de cuantos hay en el cielo, se
presenta rodeado de estrellas en la oscuridad de la noche; de tal modo
brillaba la pica de larga punta que en su diestra blandía Aquiles,
mientras pensaba en causar daño al divino Héctor y miraba cuál parte
del hermoso cuerpo del héroe ofrecería menos resistencia. Este lo tenía
protegido por la excelente armadura de bronce que quitó a Patroclo
después de matarle, y sólo quedaba descubierto el lugar en que las
clavículas separan el cuello de los hombros, la garganta, que es el sitio
por donde más pronto sale el alma: por allí el divino Aquiles envasóle
la pica a Héctor que ya le atacaba, y la punta atravesando el delicado
cuello, asomó por la nuca. Pero no le cortó el garguero con la pica de
fresno que el bronce hacía ponderosa, para que pudiera hablar algo y
responderle.
Héctor cayó en el polvo, y el divino Aquiles se jactó del triunfo,
diciendo:
331.
AQUILES ¡Héctor! Cuando despojabas el cadáver de Patroclo, sin duda te
creíste salvado y no me temiste a mí porque me hallaba ausente. ¡Necio!
Quedaba yo como vengador, mucho más fuerte que él, en las cóncavas
naves, y te he quebrado las rodillas. A ti los perros y las aves te
despedazarán ignominosamente, y a Patroclo los aqueos le harán honras
fúnebres.
336.
Con lánguida voz respondióle Héctor, el de tremolante casco:
337.
HECTOR Te lo ruego por tu alma, por tus rodillas y por tus padres: ¡No
permitas que los perros me despedacen y devoren junto a las naves aqueas!
Acepta el bronce y el oro que en abundancia te darán mi padre y mi
veneranda madre, y entrega a los míos el cadáver para que lo lleven a mi
casa, y los troyanos y sus esposas lo entreguen al fuego.
344.
Mirándole con torva faz, le contestó Aquiles, el de los pies ligeros:
345.
AQUILES No supliques, ¡perro!, por mis rodillas ni por mis padres. Ojalá
el furor y el coraje me incitaran a cortar tus carnes y a comérmelas
crudas. ¡Tales agravios me has inferido! Nadie podrá apartar de tu
cabeza a los perros, aunque me traigan diez o veinte veces el debido
rescate y me prometan más, aunque Príamo Darddánida ordene redimirte a
peso de oro; ni aun así, la veneranda madre que dio a luz te pondrá en
un lecho para llorarte, sino que los perros y las aves de rapiña
destrozarán tu cuerpo.
355
Contestó, ya moribundo, Héctor, el de tremolante casco:
356
HECTOR Bien te conozco, y no era posible que te persuadiese, porque tienes
en el pecho un corazón de hierro. Guárdate de que atraiga sobre ti la
cólera de los dioses, el día en que Paris y Febo Apolo te darán la
muerte, no obstante tu valor, en las puertas Esceas.
361
Apenas acabó de hablar, la muerte le cubrió con su manto; el alma voló
de los miembros y descendió al Hades, llorando su suerte, porque dejaba
un cuerpo vigoroso y joven. Y el divino Aquiles le dijo, aunque muerto le
viera:
365.
AQUILES ¡Muere! Y yo recibiré la Parca cuando Zeus y los demás dioses
inmortales dispongan que se cumpla mi destino. (...) |
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NO
SE AMARGUEN |
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Charla
con Ernesto Sabato |
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19
DE MARZO DE 1998 - CENTRO CULTURAL ANTONIO TALARICO - VILLA SOLDATI |
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Presentación
«Para mi es un gran honor andar por estos barrios, conversar con ustedes.
Y trabajar junto al gobierno de la ciudad de Buenos Aires para ir
solucionando de alguna manera este pecado que nos afecta a todos : los
niños desamparados que yacen por las calles.»
La violencia
No hemos de tolerar momentos de violencia, no solamente aquí, en todas
partes del mundo. Parecería que anunciara una especie de Apocalipsis. No
creamos que nuestros defectos son universales, no lo son. Es inevitable en
la condición del hombre este tipo de cosas. No es un atributo negativo en
nuestro país.
La ciencia
Desde chico mi vocación fué la pintura y el arte en general ; no, la
ciencia.
La ciencia sirvió a la fabricación de tanques de guerra, aviones... para
muchas cosas de esa naturaleza. Pero así nos ha ido en este mundo de
mecanización, de deshumanización.
... Lo importante es el arte, la ciencia sólo ha servido para producir
técnicas, catástrofes que nos están llevando, en muchos sentidos, a una
ruina atómica.
La informática
No me hable de esas cosas horribles. En primer lugar, no sé qué es la
informática, y no tengo ningún deseo de saberlo. Pero detesto todo lo
que sea aparatos, a mi me gusta el campo, las vacas, los caballos, los
perros y hasta los gatos.
La pintura
...Yo dejé de escribir porque quedé muy mal de la vista. Desde 1969, mi
oculista me dijo : «Deja de escribir o pierde la vista.» Entonces, yo le
pregunté si podía pintar. Me respondió que sí. Entonces me dediqué a
la pintura que era mi pasión desde chico. Mi obra estuvo en exposiciones
en París, Roma y España.
(Sobre Antonio Berni) Aunque era mucho más grande que yo, lo quería
mucho. Un gran pintor. Sus cuadros tuvieron gran éxito en el mundo. Hijo
de un grande, también.
Sus libros
...Los libros son como los hijos de la madre, ¿No? Los quiere a todos por
igual, en general tiene uno que es muy inteligente; el otro, bueno e,
incluso, a alguno con algún defecto. La madre, mucho más en esas cosas,
se siente cerca del hijo.
La cultura
Siempre las grandes revoluciones las han hecho cinco o seis intelectuales,
por ejemplo: La Revolución Francesa, La Revolución Rusa. Y después se
propagan en el pueblo.
La cultura en la argentina fué una de las cosas portentosas que yo haya
conocido. Porque antes se creaba e inventaba con libretos de hombres de
gran visión intelectual, de pensadores.
-¿Qué podemos hacer los jóvenes por la cultura?
- Yo tengo gran confianza en los muchachos que están volviendo a la
necesidad de reconstruir el país. Esto se ha dado en muchos países y en
muchas épocas. No se amarguen, ya se va a producir.
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(Sic)
IGNOTO ESTUDIANTE -Ernesto, quisiera agradecerle que esté hoy acá, soy
estudiante de Letras...
SABATO - ¿Por qué letra vas? (Risas) |
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GRANDES
PERSONAJES DE LA LITERATURA |
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Mobby
Dick |
|
por
Gustavo Skatecki |
|
En
esta oprtunidad, nos encargaremos de presentarles a uno de los
personajes más singulares y notables de la Literatura, ni más ni
menos que Moby Dick, la creación de Herman Melville.
Moby Dick, el libro, vió la luz en 1851, este fué fríamente
recibido tanto por la crítica como por el público, ambos se
sintieron desconcertados ante su prosa complicada y elaborada.
Resulta sorprendente que un escritor de la talla de Melville no
fuera entendido y reconocido por sus contemporáneos y que recién
en este siglo fuera considerado como uno de los pilares
fundamentales de la Literatura norteamericana.
Moby Dick fue traducido a varios idiomas y estudiado por un sin fin
de ensayistas y críticos de todo el mundo, quienes tuvieron la
ardua tarea de descifrar los simbolismos y significados varios que
encerraba la obra.
El significado de Moby Dick según su propio autor, representó
"La policromía del ateísmo". Los críticos han recurrido
a toda clase de influencias para explicar la singularidad de esta
obra, la más corriente es la que toma a la Biblia como influencia
principal. Esto se ve no solo en los nombres de los personajes tales
como Raquel, Achab, Ismael, Elías, Bilbad, Geroboab, sino también,
en el contínuo espíritu de terrible y severo puritanismo.
Es incríble como Moby Dick, la ballena, casi sin aparecer en la
acción es la indiscutible protagonista del libro. Esto se ve
claramente cuando el capitán Achab revela a la tripulación del
Pequod que el verdadero motivo de semejante periplo no es sólo la
pesca de cachalotes como todos creían, sino que su verdadero
propósito era matar a una ballena blanca (Moby Dick), la cual, en
una aventura anterior lo había mutilado.
El mismo autor aparece reflejado en esta obra en el personaje de
Ismael, un marinero culto e inteligente que navega junto a marineros
bárbaros e iletrados. |
Herman
Melville
Nació en New York en el año
1819 en el seno de una familia antigua y noble. En 1837, a la edad
de diecinueve años se embarcó en un buque ballenero recorriendo
durante cuatro años los mares del sur, Tahití, Japón y el Cabo de
Hornos, en donde vivió aventuras de todo tipo que se vieron
registradas en sus primeros libros. Publicó varias obras
(dieciseis), con las cuales no alcanzó el exito. Pasó por varios
empleos, como ser el de maestro, empleado bancario y empleado
estatal. murió en 1891 en la más absoluta miseria y desconocido
por sus contemporáneos. |
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UNA
INTRODUCCION
A
mediados del s. XIX el libro Moby Dick de Melville no concordaba con
la cosmovisión norteamericana. A su fracaso estruendoso siguió la
vida oscura del autor, el olvido y la muerte mas solitaria.
Sólo en nuestro siglo pudo resurgir de sus cenizas en Moby Dick,
libro fénix del país que se despidió de la inocencia.
Melville rasga el velo opaco del positivismo y de la buena
conciencia burguesa para abrir paso a los problemas radicales del
hombre.
Fragmento
de la introducción del célebre escritor mexicano Carlos Fuentes,
aparecido en una edición de Moby Dick de 1960 de la editorial Unam.
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POESIA
DE HOY |
|
por
Liliana Ponce |
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Bello
como siempre
País
del campo hambriento,
barricadas por el gran capital.
Fugitivos dividendos en bolsillos
asqueados de abundancia.
Dioses mortales
traicionando a sus feudos.
Argentina embriagada,
te olvidaste el camino de regreso
a la honestidad.
País de la abundancia desaparecida,
ninños que crecieron de prepo.
Poetas que surgimos. otra vez,
por el dolor y la censura.
Avariciosa fertilidad,
brillo celestial de los bandidos,
salgo a la calle
esquivando los cuchillos del hambre.
¡Ay, corazoncito!
como me duele el cruel abandono
la venta a cachitos de todos los muebles
de nuestra vieja casa.
No nos queda nada,
y la tierra se caga y se mea de dolor
y nos pide a gritos:
¡Explótame!, soy tuya.
Pero nefastas filas de mi propia sangre,
me detienen, me condenan, me torturan, me golpean
y veo pasar el tiempo,
veo crecer los niños y morir de hambre
a mis hermanos.
Veo la desolación
escondiendo montañas de desaparecidos huesos.
Y no puedo cantar, porque mi voz se quiebra.
No puedo llorar, estoy seca de lágrimas,
como un desierto, agosto saharagui
Charly sonando en mis oídos, bello como siempre,
y el soberano pueblo, arrodillándose, una vez más
ante el tirano que los engañó.
14.06.97 |
José
Luis
Has
tu disparo de luz
y enseña, hermano, la verdad.
Haz un esbozo sin miedo,
en tu cruda realidad.
Afina
el cantor sus cuerdas
en nueva solicitud.
¿Y si te cortan las manos?
los poderoso malignos,
tallarán su propia cruz.
¿Por
qué seguir mendigando
la expresión en la justicia?
me duele en el aire, hermano,
otra apestosa milicia.
Tus
imágenes quedaron
en los ojos de la gente,
han disparado sus flashes
al ceño del delincuente.
Fuiste
la cabeza
de este cuerpo maltratado,
por la mentira, el abuso,
José Luis,
sacaste a relucir
una historia de cobardes
que tienen el poder
mal enfocado.
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QUIEN
ESTE LIBRE... |
|
Selección
por Juan Martín Cabello |
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De
la mano de Mario Benedetti nos sumergimos en ese mundo tan extraño, tan
común, tan nuestro: la oficina. Y claro, sus malditas consecuencias,
inevitables a la hora de vivir. Porque como diría alguien que conozco: la
vida es eso... |
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Sábado
de Gloria (Fragmento)
Desde
antes de despertarme, oí caer la lluvia. Primero pensé que serían las
seis y cuarto de la mañana y debía ir a la oficina pero había dejado en
casa de mi madre los zapatos de goma y tendría que meter papel de diario
en los otros zapatos, los comunes, porque me pone fuera de mí sentir
cómo la humedad me va enfriando los pies y los tobillos. Después creí
que era domingo y me podía quedar un rato bajo las frazadas. Eso -la
certeza del feriado- me proporciona siempre un placer infantil. Saber que
puedo disponer del tiempo como si fuera libre, como si no tuviera que
correr dos cuadras, cuatro de cada seis mañanas, para ganarle al reloj en
que debo registrar mi llegada.
Saber que puedo ponerme grave y pensar en temas importantes como la vida,
la muerte, el fútbol y la guerra. Durante la semana no tengo tiempo.
Cuando llego a la oficina me esperan cincuenta o sesenta asuntos a los que
debo convertir en asientos contables, estamparles el sello de
contabilizado en fecha y poner mis iniciales con tinta verde.
A las doce tengo liquidados aproximadamente la mitad y corro cuatro
cuadras para poder introducirme en la plataforma del ómnibus. (...)
Cuando llego a las dos, escrituro las veinte o treinta operaciones que
quedaron pendientes y a eso de las cinco acudo con mi libreta al timbrazo
puntual del vicepresidente que me dicta las cinco o seis cartas de rigor
que debo entregar, antes de las siete, traducidas al inglés o al alemán.
Dos veces a la semana, Gloria me espera a la salida para divertirnos y nos
metemos en un cine donde ella llora copiosamente y yo estrujo el sombrero
o mastico el programa. Los otros días ella va a ver a su madre y yo
atiendo la contabilidad de dos panaderías, cuyos propietarios -dos
gallegos y un mallorquín- ganan lo suficiente fabricando bizcochos con
huevos podridos, pero más aún regentando las amuebladas más concurridas
de la zona sur. De modo que cuando regreso a casa, ella esta durmiendo o
-cuando volvemos juntos- cenamos y nos acostamos enseguida, cansados como
animales. Muy pocas noches nos queda cuerda para el consumo conyugal, y
así, sin leer un solo libro, sin comentar siquiera las discusiones entre
mis compañeros o las brutalidades de su jefe, que se llama a sí mismo un
pan de Dios y al que ellos denominan pan duro, sin decirnos a veces buenas
noches, nos quedamos dormidos sin apagar la luz, porque ella quería leer
el crimen y yo la página de deportes.
Los comentarios quedan para un sábado como éste. (Porque en realidad era
un sábado, el final de una siesta de sábado.) Yo me levanto a las tres y
media y preparo el té con leche y lo traigo a la cama y ella se despierta
entonces y pasa revista a la rutina semanal y pone al día mis calcetines
antes de levantarse a las cinco menos cuarto para escuchar la hora del
bolero. |
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SELECCIONES |
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LA
FOGATA Y LAS HORMIGAS
Tiré
al fuego un pequeño tronco podrido. Sin haber visto que por dentro estaba
densamente poblado por hormigas. El tronco empezó a crepitar. De él
salieron en masa las hormigas y empezaron a correr desesperadas. Corrían
por arriba y se contraían quemándose en las llamas. Tome el tronco y lo
hice rodar hacia un lado. Entonces muchas de las hormigas que consiguieron
salvarse corrían a la arena sobre las agujas de pino.
Pero qué cosa extraña: no se apartaban de la fogata. Habiendo apenas
sobrellevado su horror, ya daban vuelta, rodaban y... Una fuerza
irresistible las atraía, a la Patria abandonada. Hubo muchas entre ellas
que subieron por el tronquito en llamas, y agitándose sobre él,
perecieron ahí mismo.
Autor:
Solyenitzin, Alejandro
Libro: Cuentos en miniatura
Editorial: emecé |
Alejandro
Solyenitzin
Nació en 1918. Escritor y novelista soviético, estudió
literatura en la Universidad de Moscú y en 1941 ingresó en el ejército.
En varias de sus obras denuncia el régimen de Stalin, por esto fue
perseguido, encarcelado y finalmente expulsado de su país. Reconocido en
occidente como uno de los grandes escritores de la Rusia contemporánea.
Fue galardonado con el Premio Nobel de la Literatura en 1970. |
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Sus Obras
"Lennin en Zurich", "Obras","El
pabellón de cancerosos", "La casa de Matriona", "Un
día en la vida de Iván Denisovich", "Archipiélago
Galup", "La rueda roja", entre otros. |
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HISTORIETA |
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Mordida Mágica
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POESÍA |
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SENSACIONES
Mi mano al tocarte descubre cosas, que aún no decifro,
como si tu fueras capaz de enseñarme, lo que no imagino,
tu mano al rozarme, siente algo distinto,
algo más profundo, océano inmenso, lejano infinito...
Tus besos son aves que a volar invitan,
y en alas del alba, dos seres transitan,
y ocurre el milagro con tal maestría:
dos cuerpos unidos y renace la vida...
Tu cuerpo y mi cuerpo, que claman y gritan,
deseo y pasión, letal agonía,
se combinan cosas, todas muy distintas,
tu cuerpo y mi cuerpo, dos seres, e igual rebeldía.
Bastan las miradas, para hacer arder la llama encendida,
cruzan por el aire tus ganas de amarme y hacerme tu vida,
rayos que atraviesan la calma que cubre cada mediodía,
tú y yo, y en las tardes, se escuchan lejanas, raras letanías...
Basta con rozar mi cabello y mis manos
para que renazca el deseo en mis labios,
basta con rozarte o sentirte al tacto,
para que en tus ojos cruce del deseo el rayo...
Y en tranquilas noches, en que juntos no estamos,
tú allí en tu casa, lejano escenario...
imagino a tu alma a mi alma deseando
e imagino estar... dormida en tus brazos...
María
Botazzi |
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