Gloria Bosch
La Autora

Nace en Barcelona en el año 1959. Cursa estudios de Periodismo y participa en Talleres Literarios en Madrid y Barcelona.
Obra publicada:
“De Carne y Verso” (Ed. Libertarias), Premio Hermanos. Argensola 1994
“Dédalo del deseo” (Ed. Huerga & Fierro), Premio Villa de Benasque 1997
“Una llamada tuya bastará para sanarme” (Ed. Carena), accésit Premios Marco Fabio Quintiliano del Ayuntamiento de Calahorra.
“Otras voces” plaquette conjunta con 6 poetas más.
Ha sido incluida en las Antologías “Circunstancias” (Ed. Abecedaria) y “IV Tomo Poetisas Españolas 2003” (Ed. Torremozas).
Es fundadora del grupo “Veus de Dones” con el que trabaja para dar a conocer la poesía, especialmente la poesía escrita por mujeres. Ha sido integrante del grupo “Punts suspensius Teatre” y actuado bajo la dirección de Feliu Formosa en dos espectáculos en homenaje a las escritoras Montserrat Roig y Mª Mercè Marçal. Ha colaborado en programas de radio y realizado lecturas poéticas y dramatizadas en diferentes escenarios.
Actualmente trabaja en la Administración aunque su verdadera vocación es la literatura.

Su Obra
Receta de cocina frustrada a las finas hierbas
Propuesta
Aromas
Barrio Chino
Poema-Instancia
Apaga la luz
Amigas
El aula
Solidaridad
Aviso Urgente de Ruanda
 
   

Receta de cocina frustrada a las finas hierbas

Apenas empiezo a saborearte
y ya me entran ganas de comerte
mordisquear tus orejas despacio
lamer tu cuello lentamente,
prepararte un aderezo con mi aliento
mezclar tu saliva con mis dedos.
Apenas empiezo a intuirte
y ya me entran ganas de servirte
un manjar de caricias y de halagos
invitarte a degustar mi condimento
sazonar con mis manos tu cintura
hornear el deseo a fuego lento.
Apenas empiezo a tramar la receta
cuando te deslizas con cautela hacia la mesa
y con la exquisita canela de tu boca
dispones ante mí la escapada.
Argumentas que hay exceso de alimento
y que mantienes una dieta muy estricta
me dejas rebosantes las manos de especias
y un desfile se inicia de pucheros y cazuelas.
El orégano previsto en tu mejilla
la pimienta salpicada en tu mirada
la vainilla extendida por tu nuca
la menta en tu piel y la mostaza.
El comino, el limón, la hierbabuena
el romero en tu frente, en tus labios la salvia
el azafrán y el laurel en tus hombros
por tus dientes el anís, la alcaparra.
Uno a uno los ingredientes que aguardaban tu llegada
retroceden a su lugar de origen
y yo, apenas me dispongo a iniciar la retirada
congelo en la memoria el menú del deseo
por si alguna vez te apetece paladearme
y a mí me entran ganas de evocarte
y es que apenas empiezo a conocerte
y ya siento el impulso de adobarte.

de: “De carne y verso”

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Propuesta

Te propongo esta noche
llegar a un acuerdo,
un diálogo entre mi cuerpo y tu cuerpo
una conversación sin palabras,
un silencio de proyectos,
que tus dedos interpreten
el lenguaje de mis dedos.
Te propongo, simplemente,
alargar la caricia,
no planear la llegada a la cima
sino navegar con el remo de mis brazos
no utilizar para nada el salvavidas
ni que el tiempo detenga la mirada
dirigida a los botones de tu camisa.
Te propongo un pacto de susurros,
una tertulia de gemidos,
un monólogo de gritos,
que todo lo que no dijimos
en la piel permanezca escrito.
Te propongo una noche interminable,
lenta, muy lenta, tan lenta
que cuando nos interrogue la mañana
no sepamos quiénes somos
ni hacia dónde vamos,
como si aprendiéramos de nuevo a leer
igual que dos niños pequeños,
como si aprendiéramos de nuevo a escribir
sobre el pálido folio de nuestro cuerpo.
Te propongo una lectura corpórea
desde el prólogo de tus ojos
hasta el epílogo de mi boca.

de: “Dédalo del deseo”


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Aromas
Hueles a canela y a tabaco
a vino dulce y a perfume caro.
Tu nuca huele a ginebra
tus besos me saben amargos.
Hueles a ciudad y a sudor ácido
a café recién hecho y a piel de plátano.
Huele tu cuerpo a sábanas de raso
al insomnio de la noche
hueles a cansancio.
Hueles que esto se acaba
huelo que dejaré de olerte
-al menos tenemos buen olfato-.

de: “Dédalo del deseo”

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Barrio Chino

Viví la infancia en una planta baja
en pleno Barrio Chino
en medio de dulces y lecheras
interrogantes y ojeras.
Un gato negro se paseaba entre mis piernas
mientras yo, con un lápiz mordido,
jugaba con un poema.
Algunas tardes merendaban en casa
clientes diferentes
mendigos, prostitutas, travestidos
-buena gente-
otras, me sentaba en una silla baja
para ver como la vida, vestida de rojo,
se paseaba contoneándose por la acera.
Ahora vivo en un quinto sin ascensor
-he mejorado-
tengo palomas en la azotea
y un día invité a la vida a que subiera.

de: “Una llamada tuya bastará para sanarme”

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Poema-Instancia

Me dirijo a ti, por la presente
si tienes a bien adjudicarme
una noche cualquiera para besarte
a la luz de la luna o entre tinieblas
entre mis sábanas o entre tus piernas.
Siendo consciente de que mi premura
es incompatible con tu escasez de tiempo
efectúo las gestiones oportunas
a fin de que no caduque mi deseo.
Esperando cumplir los requisitos
establecidos a tal efecto
curso esta petición con carácter urgente
y adjunto documentación en forma de verso.
En Barcelona, a una hora cualquiera
y en día impreciso del mes de noviembre
firmo la presente instancia desde mi cama
acechando la puerta con obsesiva mirada.

de: “Una llamada tuya bastará para sanarme”


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Apaga la luz

“Apaga la luz, nena”
me decía mi madre de pequeña
y yo, como una ladrona
al borde del peligro
le robaba a la noche horas de sueño
para gozar de mi vicio favorito: un libro.

“Apaga la luz, mujer”
me decía mi padre con enojo
y yo, a regañadientes
me perdía en el pasillo
deseando que alguien
-no precisamente Aladino-
alumbrara mis sueños
con su linterna mágica.

“Enciende la luz, mamá”
le digo ahora a mi anciana madre
para intentar arrancarle
el miedo que tiene a la oscuridad
y al túnel por el que atraviesa
al final de sus años.
Y ella, que a veces no me hace ni caso,
enciende la luz de la mesita de noche
para robarle, como una ladrona
al borde del peligro,
la agenda al destino.

de: “Una llamada tuya bastará para sanarme”
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Amigas

Mis amigas son un manojo de flores frescas
en el jarrón de mi vida
y tienen una peculiaridad
al regarlas me riego a mí misma
porque no sólo adornan el salón de mi presente
también contribuyen a reconstruir mi pasado
y a componer mi futuro,
son piezas clave de mi puzzle fragmentado.
Cada una es un pedazo de mi espejo
un reflejo, una imagen de mí misma
un dígito de mi clave secreta.
Mis amigas son la familia no impuesta
la sangre que no corre por mis venas
pero sí la savia que cabalga por mi alma
dejándome en cada vivencia una huella.
Ellas escriben en las páginas de mi libro
y acompañan mi dolor porque también lo conocen,
saben de mi soledad y mis angustias,
mis luchas, mis fracasos, mis temores.
Son capaces de hacerme reír en mi propio entierro
y besar mis heridas cuando sangran,
guiarme en el laberinto cuando me pierdo
y callar cuando se impone el silencio.
Mis amigas son los bastones que me faltan
cuando mi alma anda un poco torcida,
tienen la habilidad de ser transparentes
y frágiles como el cristal pero consistentes.
No concibo mi vida sin su presencia
y aunque empiezo a contarlas desde mi mano izquierda
cuando las observo reunidas, abiertas a la vida,
veo un abanico desplegado de infinitas varillas.
Mis amigas son las caricias que me faltaron
cuando yo era niña.

de: “Una llamada tuya bastará para sanarme”
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El aula

“si cuando estudio la vida
no encuentro el segundo tomo
Carilda Oliver

En el aula del amor me encuentro
después de algunos años de prácticas
tengo el pupitre siempre abierto
-por si aprendo-
y en mi cartera un estuche
donde colecciono recuerdos
pero no hay manera, siempre repito curso.
A veces intuyo que aprobaré el examen
y que la vida me pondrá buena nota
pero después me despista un verso o una musa
y me olvido de las cicatrices
-mejor dicho de los suspensos-.
Y es que tengo un problema que se ha vuelto crónico
casi nunca deseo abandonar la clase
quizás es que de niña fui un ser solitario
o es que siempre confío en aprender algo nuevo
quizás es que en el fondo odio a muerte los deberes
o es que de pequeña no me compraron diccionario.
El caso es que ya tan mayor, no consigo licenciarme
y a estas alturas impensable la matrícula de honor.
Me conformo pues con avanzar algún puesto
de la última fila he pasado al corazón
así que de momento persisto en mi asistencia
y no dimito ante el fracaso.
Aunque no haya manera de sacar aprobado
siempre llevo en el bolsillo un montón de chuletas
-por si acaso-.

de: “Una llamada tuya bastará para sanarme”
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Solidaridad

Te escribo en esta mañana de viernes
con la compañía de mis objetos cotidianos.
Hoy aterrizaron en casa dos visitantes nuevas
que inundaron de sorpresa mi rutina.
Miré al techo buscando una respuesta
y me acordé del cielo ampurdanés y de tus ojos
pero solo encontré una mancha amarilla en el techo
y dos gotas inmensas con música de fondo.
Coloqué algunos cubos y me quedé observando
las goteras resbalaban por mi rostro
y sentí que el techo, en un acto solidario,
se desmoronaba despacio, despacio...
En este viernes irrespirable
una llamada tuya bastará para sanarme.

de: “Una llamada tuya bastará para sanarme”
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Aviso Urgente de Ruanda

Faltan manos urgentes para repartir alimentos
para sepultar a los muertos
para apartar a esa dama negra
que se contonea insolente entre los cuerpos.
Faltan manos y pies
y un cargamento humanitario de caricias
faltan cientos de toneladas de energía
un poblado entero de paciencia
un pozo sin fondo de altruismo
y una minúscula, tan sólo una minúscula
dosis de vergüenza.

Faltan ataúdes, cruces,
abrazos, convicciones,
madres en potencia,
falta suero, ladrillos,
canciones de cuna, decisiones,
sobredosis de ternura con urgencia.

Faltan palabras,
demasiadas palabras para acabar el poema.

de: “Una llamada tuya bastará para sanarme”
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